Chapter 1: Introduction
Empezó a notar cómo su cuerpo se transformaba al entrar al coche, pero no podÃa detenerlo. Su pecho se hinchó y su piel se volvió blanca, y su cabello se alargó y se volvió rubio. Sus caderas se ensancharon y sus piernas se alargaron, y sus pies encajaron en unos tacones altos. Sus labios se hincharon y se pintaron de rojo, y sus ojos se afilaron ligeramente en la esquina. But then, something unexpected happened. Nina's clothes began to change. They transformed into a tight-fitting red dress, with a low neckline and a short skirt that showed off her long legs. Nina looked at herself in the rearview mirror, surprised by the sudden change. The dress was so tight that it felt like a second skin, and the skirt was so short that she had to cross her legs to avoid showing too much. She looked like a stereotypical bimbo, with her bleach-blonde hair, big tits, and an outfit that screamed "fuck me."-Hola Marcus -dijo y una sonrisa seductora se le escapo- necesito urgentemente que me lleves a la biblioteca.Marcus la miró de arriba abajo y sonrió, recordando la última vez que se habÃan encontrado. "Si, guapa, te llevo a la biblioteca", respondió Marcus, fijando la vista en sus tetas. Nina notó cómo Marcus la miraba con lujuria, pero ella fingió no darse cuenta. "Muchas gracias, Marcus. Eres un encanto", dijo Nina, intentando sonar lo más dulce posible.Marcus sonrió y afirmó con la cabeza, iniciando la marcha. Nina miró por la ventanilla, observando cómo el paisaje pasaba rápidamente.Su cabeza seguÃa dando vueltas por todo lo que habÃa pasado con Juan. ¿Qué estaba haciendo allÃ? ¿Cómo habÃa terminado involucrada en aquella situación? Sintió una ola de vergüenza al recordarlo todo.-¿Estás bien, guapa?- preguntó Marcus, interrumpiendo sus pensamientos. Nina se giró hacia él y forzó una sonrisa.-SÃ, gracias. Solo un poco cansada- mintió.Marcus asintió y continuó conduciendo en silencio. Nina miró por la ventana, dejando que sus pensamientos divagaran. No estaba segura de cómo sentirse sobre lo que habÃa sucedido con Juan. Por un lado, habÃa disfrutado de la experiencia y la sensación de abandonarse al placer sin importar las consecuencias. Pero por otro lado, se sentÃa culpable y sucia por haber cedido a sus deseos tan fácilmente.Se preguntaba si habÃa alguna forma de revertir los efectos del segundo deseo y volver a ser Dan.
Mientras tanto, Marcus continuó conduciendo hacia la biblioteca en silencio. Nina podÃa ver su reflejo en el espejo retrovisor y se sintió incómoda con su nueva apariencia.
SentÃa que Marcus la miraba de forma lasciva y era difÃcil no sentirse como un objeto sexual con su cuerpo de rubia tonta.
Marcus no podÃa quitar la vista de Nina, sus ojos estaban clavados en sus grandes tetas y en la forma en que se movÃa su cuerpo en el asiento trasero de su auto.
Nina se daba cuenta de su atención y se sentÃa incómoda, pero también forzada a actuar de cierta manera debido a su nueva apariencia y personalidad.
-¿No te parece que la biblioteca está un poco lejos, guapa? -dijo Marcus, con una sonrisa picarona en el rostro. Nina respondió con una simple sonrisa y asintió con la cabeza.
Marcus notó el gesto de Nina y continuó conduciendo hacia la biblioteca, pero no pudo evitar sentir cierta frustración. Él habÃa esperado más de Nina, especialmente después de verla en ese vestido ajustado y provocativo.
Mientras conducÃa, Marcus no pudo resistirse a conversar con Nina, tratando de sacarle algo más que una sonrisa.
-Entonces, ¿qué estás haciendo en la biblioteca?
- repitió Marcus, con una sonrisa en el rostro. Nina intentó mantener su compostura, aunque se sentÃa incómoda con la forma en que la miraba.
-Solo estoy haciendo un poco de investigación- mintió, sin saber qué más decir. Marcus asintió, pero ella podÃa ver cómo sus ojos se deslizaban por su cuerpo.
Nina sintió repulsión por él y por todos los hombres que la miraban como si fuera una simple objeto sexual.
Marcus se sintió extrañado que aquella chica quisiera ir a la biblioteca y vestida de aquella manera. 'Con lo tonta y cachonda que parece' pensó.
De pronto, Nina notó un cambio en sà misma. Se sentÃa más ligera, más tonta, como si algo en su mente se hubiera desconectado. Y al mismo tiempo, sentÃa un calor en su entrepierna que no podÃa ignorar. Se mordió el labio y se movió un poco en el asiento, sintiendo la tela del vestido rozar su piel desnuda.
-¿Que tipo de investigación? -pregunto Marcus ajeno al cambio que habÃa producido en Nina.
-Inves... Investi que? -Nina se dió cuenta de que no podÃa decir la palabra, notaba su mente vacÃa, empezó a reÃrse sin saber porque, también empezaba a notar su cuerpo caliente -que divertido eres Marcus. -dijo con una sonrisa tonta en su cara. Nina intentó pensar porque se estaba comportando de esa manera, pero le dolÃa la cabeza al hacerlo y su cuerpo estaba demasiado caliente para concentrarse, lo mejor era dejar la mente en blanco, y dejarse llevar. Empezaba a sentir como sus pezones se endurecÃan, y podÃa sentir la humedad en su entrepierna cada vez más intensa. Marcus siguió hablándole desde el asiento del conductor.Nina lo miró y se mordió el labio con una sonrisa tonta en la cara, sin saber por qué se sentÃa de esa manera. De repente, se sintió incómoda, como si su cuerpo le hubiera traicionado. Se le escapaba una sonrisa por lo que estaba sintiendo en sus pechos, estaban más grandes y sensibles que antes, sus pezones estaban duros, y no solo eso, sino que se sentÃa caliente -muy caliente.Notó que el vestido de Nina era ajustado y se le estaba metiendo entre sus glúteos. Ella jadeo involuntariamente y se dio cuenta de que estaba mojando la tela con sus jugos, haciendo que la falda se pegara aún más a sus muslos.Marcus seguÃa conduciendo sin darse cuenta lo que habÃa provocado en Nina.Ella no podÃa pensar claramente, solo sentÃa el deseo creciendo dentro de ella. Se mordió el labio y movió las caderas lentamente, sintiendo la tela del vestido frotándose contra su coño mojado.-Mmm, ¿te sientes bien, guapa? -preguntó Marcus, con una sonrisa picarona en el rostro. Nina asintió, incapaz de hablar.Sus pezones estaban duros como rocas, y sentÃa su respiración acelerarse. Marcus la miró por el espejo delantero y vió los pezones erizados bajo su vestido rojo.Nina se mordió el labio y arqueó la espalda, sintiendo como Marcus la miraba sin pudor. "Pedazo de tetas" pensaba Marcus."No, tengo que llegar a la biblioteca" intenta pensar Nina pero se sentÃa tan caliente, y le costaba seguir el hilo de sus pensamientos. Nina vió como la miraba lasciva de Marcus se fijaba en sus tetas, ella se mordió el labio y arqueó la espalda, dejándoselas ver por completo. Marcus no pudo evitar soltar un gruñido al verlas, totalmente desinhibido. Nina se sintió excitada por la reacción de Marcus y empezó a menearlas suavemente, tocándose los pezones duros a través de la tela del vestido.
Marcus no podÃa apartar la vista y sentÃa que su polla se hinchaba dentro de sus pantalones.Nina sabÃa que tenÃa algo que hacer pero ya no sé acordaba, estaba tan caliente.Se podÃa sentir la humedad empapando el vestido y con cada sacudida en las caderas que daba, hacÃa que el material se enganchara en sus muslos, pegándose más a su caliente coño. Marcus no podÃa apartar los ojos del vestido de Nina, vio como se le marcaban cada uno de los detalles de su sexo. Jadeó y sintió que su erección apretaba contra su cinturón.Marcus no pudo resistirse y aparcó el coche en un callejón oscuro. Se giró hacia Nina y la miró fijamente.-No puedes resistirte a mi, guapa- dijo, con voz ronca. Nina sintió un escalofrÃo recorrer su espalda. Ella también se sentÃa irresistiblemente atraÃda por él.Ella lo empujó contra el asiento del conductor y se subió encima de él, frotando su coño mojado contra su miembro. Marcus gruñó de placer y metió las manos debajo del vestido de Nina.-Eres una puta caliente- dijo Marcus, desabrochando los tirantes del vestido. Nina no pudo evitar sonreÃr y bajar el escote del vestido, dejando que sus grandes tetas cayeran fuera.
Marcus no pudo evitar soltar un jadeo al verlas, y agarrándolas con ambas manos, las apretó y acarició con avidez. Nina gimió de placer y se mordió el labio, sintiendo como sus pezones se ponÃan aún más duros y sensibles. Marcus comenzó a acariciar sus pechos con fuerza y rapidez, haciendo que Nina se sacudiera y se retorciera en el asiento.Nina gimió cada vez más fuerte, arqueando su espalda y moviendo sus caderas contra el duro bulto de Marcus.-Eres una puta caliente- repitió Marcus, besando y mordiendo sus pezones con fiereza. Nina se dejó llevar por el placer, jadeando y gimiendo cada vez más fuerte.Marcus metió una mano entre sus piernas y sintió la humedad de su coño. Nina jadeó y se arqueó contra su mano, permitiendo que Marcus introdujera dos dedos en su interior. Él comenzó a moverlos dentro y fuera, mientras ella gimÃa y jadeaba cada vez más fuerte.-SÃ, Marcus, asÃ- gemÃa Nina, agarrándose a su cabeza mientras él chupaba y mordisqueaba sus pezones. Marcus podÃa sentir su erección dolorida dentro de su pantalón e inclinó a Nina para besar sus labios.Ella abrió la boca y dejó que su lengua se mezclara con la de él. Marcus acarició sus pechos y luego bajó las manos para desabrochar su cinturón y bajar sus pantalones. Nina se movió para ayudarlo y luego se sentó sobre su miembro duro.-Oh, Dios- gemÃa Nina, mientras se movÃa arriba y abajo sobre Marcus. Su miembro duro estaba dentro de ella, y cada movimiento hacÃa que se sintiera completamente llena. Nina cabalgó sobre él, disfrutando del placer que sentÃa en cada embestida. Marcus jadeaba y gimÃa debajo de ella, agarrándola firme por la cintura para acelerar el ritmo. Nina se dejaba llevar, moviendo las caderas con facilidad y agarrándose a sus hombros para mantener el equilibrio.
Marcus intentó moverse al unÃsono con ella, jadeando y gruñendo cada vez más fuerte. Nina podÃa sentir la tensión en sus muslos y en su espalda baja, pero el placer era demasiado intenso como para detenerse. Siguió cabalgando sobre él, sintiendo el miembro de Marcus tocar fondo en su interior y luego salir casi por completo, solo para volver a empujar con fuerza.Su coño estaba tan mojado que Marcus podÃa sentirlo en cada embestida, y el gemido de Nina se volvió más fuerte y áspero a medida que se acercaba al orgasmo. Marcus metió las manos bajo el vestido de Nina y apretó sus nalgas, hundiéndose más profundo en ella y haciendo que Nina gritara de placer.-Oh, sÃ, asÃ- gemÃa Nina, moviendo las caderas cada vez más rápido y agarrándose a los hombros de Marcus con fuerza.Marcus estaba sudando y jadeando, empujando hacia arriba con cada embestida de Nina. Su miembro estaba completamente húmedo con el jugo de ella y la sensación era indescriptible.-Eres una puta caliente- repitió Marcus, apretando las nalgas de Nina y mordiendo su cuello.Nina jadeó finalmente y perdió la budilla, cayendo sobre él rodeado por el dolor y la satisfacción.Marcus sintió cómo la vagina de Nina tremolaba yÊ€ current around him as he swelled inside her. He lost control and let out a deep, gut-wrenching growl before exploding in her.-Mmhh, mármol- succumbed Nina, arqueándose contra él y dejando que su cuerpo se relajara por completo.Marcus sonrió, sintiendo el orgasmo de Nina contra su polla, que aún latÃa dentro de ella. Él la abrazó con fuerza y apretó sus pechos contra su pecho.-Te dije que eras una puta caliente- dijo Marcus, besándola por encima del hombro. Nina sonrió de forma perezosa y susurró una respuesta en su oÃdo.
-SÃ, lo soy- dijo Nina, acariciando su espalda con las manos.Marcus se separó de ella y se levantó del asiento, dejándola caer sobre el asiento del copiloto. Nina jadeó y cerró los ojos, sintiendo un escalofrÃo al recordar cómo habÃa perdido el control en el asiento trasero del taxi. Nina se sentÃa avergonzada y arrepentida, no sabÃa cómo habÃa podido permitirse ser poseÃda por el deseo de esa manera. Marcus encendió el motor y saliendo del callejón.Nina lo miró, sin saber qué decir.Su cuerpo temblaba levemente, y se sentÃa exhausta después de la intensa sesión de sexo que acababan de tener. Marcus también parecÃa cansado, pero aún asÃ, no podÃa quitar la vista del escote de Nina.-Mira guapa, te llevo a la biblioteca, pero ya sabes que eres una puta caliente y no puedes resistirte a mÃ- dijo Marcus, con una sonrisa burlona en el rostro.Nina notó que lo que él decÃa era cierto . A pesar de que no querÃa estar con él, no podÃa evitar sentir una atracción irresistible hacia él. Su cuerpo respondÃa a sus caricias y a sus palabras sucias. Se sentÃa como una tonta, sin control sobre sus propios deseos. Marcus continuó conduciendo hacia la biblioteca en silencio, mientras Nina permanecÃa en su asiento, tratando de recobrar el sentido. Se sentÃa confusa y avergonzada por lo que acababa de suceder, y no podÃa creer que hubiera permitido que Marcus la poseyera de esa manera.Pero al mismo tiempo, no podÃa negar la sensación de placer que aún sentÃa en su cuerpo.Sus pechos estaban doloridos y sensibles, y ella podÃa sentir la humedad entre sus muslos.
SabÃa que tenÃa que alejarse de Marcus tan pronto como pudiera, pero no podÃa evitar mirarlo de reojo a medida que conducÃa en silencio por la carretera. Él seguÃa mirándola de vez en cuando, con una sonrisa burlona en el rostro.Nina se sentÃa incómoda bajo su mirada, pero al mismo tiempo sentÃa una oleada de calor en sus mejillas. Se mordió el labio, sintiendo una punzada de placer en su coño.Las palabras de Marcus la habÃan cambiado, ahora cada vez que lo miraba sentÃa un deseo intenso que le hacÃa desear acostarse con él de nuevo. Por mucho que intentara negarlo, su cuerpo y su mente la traicionaban y solo pensaba en él.Nina sabÃa que no podÃa seguir asÃ, pero al mismo tiempo temÃa que si se iba de aquel lugar no volverÃa a sentir esa sensación de placer que Marcus le habÃa dado. Se dió cuenta de que los deseos del genio iban más allá. Era peligroso, si cualquier hombre deseaba algo de ella se cumplÃa, incluyendo los cambios que pasaban en su mente. Nunca habÃa sentido tanta atracción como la que sentÃa hacia Marcus en aquel momento y aquello solo lo habÃan provocado unas simples palabras.Él no era más que un taxista vulgar y sin modales, pero aun asÃ, ella no podÃa resistirse al fuego que ardÃa dentro de ella.QuerÃa llegar a la biblioteca pero al mismo tiempo sentÃa una obsesión hacia Marcus que la hacÃa desear quedarse con él.Nina miró por la ventanilla, dejando que sus pensamientos divagaran. Marcus, ajeno a los pensamientos de Nina, pensaba en la suerte que habÃa tenido al encontrarse con aquella mujer.Él siempre habÃa imaginado tener sexo con una rubia tetuda y caliente como ella. Él sonrió, recordando la forma en que ella habÃa cabalgado sobre él en el asiento delantero del taxi, jadeando y gemiendo sin control. Marcus se sentÃa complacido de la forma en que habÃa dominado a Nina y habÃa saciado su deseo sexual.
Él notó el rostro sonrojado de Nina y la forma en que se retorcÃa en el asiento del copiloto.
-Te gustó, ¿verdad, putita?-
Nina no respondió, solo se sentÃa llena de humillación e impotencia. Marcus apretó el acelerador, emocionado por la situación que se habÃa dado.
Él nunca habÃa experimentado una noche tan salvaje como aquella y no querÃa que acabara enseguida.
Quedaban unos minutos para llegar a la biblioteca y él no tenÃa intención de perder esos momentos de placer.
Miró a Nina sentada en el asiento del copiloto, ella miraba por la ventana perdida en sus pensamientos.
Su cuerpo aún temblaba levemente, notando la humedad en sus muslos. Marcus pudo ver como se tocaba el escote del vestido, como si se sintiera incómoda con su propio cuerpo. Observó sus labios pintados de rojo y la expresión en sus ojos. *Es tan golosa y tiene esos labios tan ricos* se preguntaba Marcus, y no pudiera evitar sonreÃr siniestramente recordando el último encuentro que habÃan tenido.
Nina lo observó y se sintió cohibida, su cuerpo aún temblaba levemente y sentÃa la humedad en sus muslos.
-Baja el vestido- dijo Marcus de repente, con una voz seductora y una sonrisa oscura en su rostro. Nina lo miró confundida.
Y empezó a bajarse el vestido enseñando sus gigantescas tetas a Marcus.
Él disfrutó del espectáculo, saboreando cada centÃmetro de piel que mostraba.
- Eres una puta caliente- dijo Marcus, mientras aceleraba el coche en dirección a la biblioteca. Nina jadeó al oÃr esas palabras, sintiéndose de nuevo dominada por el deseo.
No pudo resistirse y comenzó a tocar sus pechos, acariciándolos y apretándolos con fuerza. Marcus sonrió, disfrutando de la humillación que sentÃa Nina al mostrar su cuerpo de esa manera.
-Ahira encárgate de mi polla- dijo Marcus, con una voz ronca y llena de deseo. Nina gimió y bajó la cabeza hacia su entrepierna.
Ella lo besó y lo lamió por encima del pantalón, saboreando el olor a sudor y sexo que emanaba de él. Marcus jadeó y empujó su cintura hacia adelante, empujándola más cerca de su miembro.Nina obedeció sin hacer preguntas y bajó la cremallera de su pantalón, liberándolo de su prisión. Marcus estaba increÃblemente duro y grande, y Nina se sintió intimidada por él. Pero sabÃa que tenÃa que complacerlo y se agachó, metiendo su boca alrededor de su miembro. Marcus soltó un gruñido de placer y apretó los puños, empujando más profundo dentro de su boca.Nina no sabÃa cómo podÃa haber llegado a aquella situación, lo peor de todo era que se sentÃa involucrada, ella lo querÃa y lo necesitaba. Marcus se movÃa dentro de su boca sin piedad, empujando hacia adelante y hacia atrás con fuerza. Nina intentaba mantener el ritmo, como podÃa ser que unas simples palabras le hubieran cambiado tanto, deseando ser la puta de Marcus, como él era irresistible para ella.Él miró cómo Nina se movÃa, su boca rodeando su miembro con lujuria. Marcus se sentÃa excitado al verla succionándolo, su lengua acariciándolo, sus manos tocándolo sin cesar. Nina se sentÃa humillada al estar arrodillada frente a él, pero al mismo tiempo también se sentÃa poderosamente excitada.
Su coño estaba mojado y sensible, y podÃa sentir la humedad entre sus muslos con cada empujón que Marcus le daba dentro de su boca. Él jadeaba y gruñÃa de placer, empujándola con más fuerza hacia adentro. Los labios de Nina se ajustaban alrededor de su miembro y su lengua acariciaba su piel. Marcus podÃa sentir la humedad en su punta y sabÃa que Nina estaba lista para él.Marcus la agarró firmemente por el cabello y comenzó a empujarla hacia arriba y hacia abajo sobre su miembro. Nina jadeaba y gimÃa alrededor de él, permitiendo que Marcus tomara el control.Nina se dejaba llevar , sintiendo lo suave y duro que el miembro de Marcus era, cada vez que él la empujaba dentro de ella.-Oh si, mi puta, amas mi polla - dijo Marcus.Nina gimió a su alrededor, notó como las últimas palabras de Marcus la cambiaban internamente.Al chupar su polla su corazón empezaba a latir con fuerza. Al deseo irresistible que sentÃa hacia Marcus se unÃa algo más. Una fuerza que inundaba su interior, pero el objeto de este sentimiento no era Marcus, sino su pene, el pene que tenÃa en su boca .Nina sentÃa un amor incontrolable hacia aquella polla, una obsesión que se habÃa apoderado de ella.Cada vez que miraba aquel miembro erecto y duro, sentÃa que se le aceleraba el corazón y que un escalofrÃo recorrÃa su cuerpo.Aquella polla era su debilidad, su perdición, la causa de sus pecados y de su ruina. Era su amigo, su confidente y su compañero.
Pero a pesar de todo, Nina no podÃa resistirse a aquel miembro.Le pertenecÃa, era suya y solo suya, y harÃa lo que fuera por complacerlo.Era su amor deseaba hacerlo feliz porque asà se sentÃa ella feliz.Marcus continuaba empujando hacia adentro con fuerza, sintiendo como Nina chupaba y lamÃa su miembro sin cesar.Sus gemidos se hacÃan más fuertes con cada embestida y su cuerpo se tensaba mientras se acercaba al clÃmax.Nina, por otro lado, sentÃa una sensación de plenitud mientras succionaba la polla de Marcus. Su boca estaba llena de él y su lengua acariciaba cada centÃmetro de su miembro. Estaba completamente absorbida por el sabor y el movimiento de su polla, sin pensar en nada más.Su lengua manipulaba el miembro de Marcus mientras éste reaccionaba con gozo y satisfacción. Era una situación completamente reveladora, y Nina se sintió subyugada ante él, estaba feliz y plena.La sensación de él dentro de ella le llenaba por completo, haciendo que ella se sintiera completa y realizada. La dura polla de Marcus se deslizaba hacia adentro y hacia afuera lentamente, entrando en su boca y llenándola por completo. Nina se dejaba llevar, sintiendo cómo la punta rozaba su garganta con cada embestida y lamÃa su miembro sin cesar.Su vestido estaba desabrochado y estaba desnuda desde la cintura arriba, mostrando sus majestuosas tetas.
Marcus jadeaba, con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás, mientras Nina succionaba y chupaba su miembro sin cesar. Él se sentÃa como si estuviera en el cielo y su orgasmo se acercaba rápidamente. Nina podÃa sentir que Marcus se acercaba a su clÃmax, su miembro estaba más duro y grande que antes, y ella se preparó para recibir su carga. Marcus gritó de placer y comenzó a correrse en la boca de Nina. Ella sintió el calor de su semen llenándola y trató de tragarlo todo. Marcus jadeó y gimió, sintiendo un orgasmo intenso y salvaje.Su semen llenó la boca de Nina y ella se esforzó por tragarlo todo. Marcus apretó los dientes, sintiendo como cada spurt llenaba su garganta. Nina continuó chupando su miembro, sin querer soltarlo de su boca. SentÃa una sensación de plenitud, como si Marcus hubiera llenado completamente su cuerpo.Después de un rato, Marcus se apartó lentamente de Nina, jadeando y sudando.Su miembro seguÃa erecto, brillante y húmedo. Nina se levantó del suelo, con la boca y la garganta adoloridas por el intenso sexo oral que acababan de tener. Sus labios estaban hinchados y rojos, y sentÃa un fuerte deseo de más. Marcus sonrió al verla, admirando su belleza y su sumisión.-Bien, putita- dijo Marcus, con una voz ronca y satisfecha.- ya hemos llegado a la biblioteca.- Marcus anunció con una sonrisa en el rostro, mientras aparcaba el coche frente al edificio.Nina bajó la mirada, fingiendo una sonrisa y se ajustó el vestido desabrochado.-Gracias. - murmuró, mientras le pagaba la carrera y se bajaba del taxi.Marcus no pudo evitar mirarla de reojo antes de desaparecer en la distancia, con ganas de más.Nina entró en la biblioteca, todavÃa con la humedad entre sus muslos y una sensación de vacÃo en su boca.