Chapter 5: Resolution
El gimnasio ardía de sudor y determinación, un hervidero de gruñidos y el sonido metálico de las pesas. El aire estaba cargado de olor a transpiración y del zumbido incesante de cuerpos que superaban sus límites. Anabel salió del baño, con el pelo ligeramente despeinado, las mejillas todavía sonrojadas y una sutil sonrisa burlona en sus labios. Podía sentir los restos del semen de Dani secándose en su piel, un testimonio silencioso de su encuentro ilícito. La sensación de poder y placer corría por sus venas, haciéndola sentir invencible.
Podía ver a Dani con el rabillo del ojo, con las mejillas todavía sonrojadas, la mirada distante pero llena de un nuevo respeto y deseo. Ahora sabía que era suyo, al menos en cierta medida.
Anabel regresó tranquilamente a su área de ejercicios, balanceando las caderas con cada paso. Podía sentir las miradas de los demás asistentes al gimnasio sobre ella, sus miradas que iban desde la admiración hasta la envidia. Le encantaba. Le encantaba el poder que ejercía sobre ellos, la forma en que todos querían un pedazo de ella. Pero ella no estaba para que nadie la tomara. Ella reservaba ese placer para ella y para aquellos pocos afortunados que ella eligiera.
Vio a Marta al otro lado de la habitación, todavía absorta en su propio entrenamiento, ajena a la tensión que se respiraba en el aire. Anabel observó a Dani unirse a ella; sus ojos aún reflejaban los ecos de su encuentro. Podía ver el hambre en su mirada, el deseo primario que ahora los unía.
A medida que avanzaba el día, el gimnasio empezó a quedar vacío, pero Anabel y Dani se quedaron, con sus rutinas de ejercicio como excusa apenas velada para prolongar su proximidad. Marta, finalmente agotada, decidió dar por finalizada la jornada y se dirigió a los vestuarios para refrescarse.
Anabel, with a smug smile, watched her leave. She knew what was about to happen and the thrill of it all sent waves of excitement coursing through her veins. She made her way over to Dani, who was still trying to maintain his focus on his workout, but his eyes were constantly darting towards her.
"You're done, aren't you?" she whispered, her voice heavy with desire. Dani nodded, unable to form a coherent response. Anabel took his hand and led him towards the private locker room they had used earlier.