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Anabel likes big pornstars

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3 chapters · 8376 words · Read 0 times

Personajes +18: Anabel: una rubia, con labios operados y gruesos, cuerpo polioperado, con tetas muy grandes, culo enorme, unos muslos gruesos, es la novia de Manuel. Manuel: es el novio de Anabel, desconfiado porque ella le ha sido infiel varias veces. Danny: Es amigo de Manuel, actor porno de éxito, tiene un miembro de 35 cm y 9 cm de grosor Escena 1: Anabel y Manuel están tomando café, y Manuel le dice que Danny los ha invitado a pasar el finde en su casa. Anabel empieza a preguntar sobre Danny, ella descubre que es actor porno, y le pregunta a Manuel sobre la polla de Danny. Escena 2. Anabel y Manuel se dirigen a casa de Danny en coche, y este le pide porfavor que lo respete, porque Danny una vez se folló a una expareja suya y él vió la escena aterrorizado, lo cual le provocó risa a Anabel. Escena 3. Anabel conoce a Danny, y Manuel decide echarse una siesta, Anabel ve a Danny en su cuarto con una toalla tapando su polla, y le pide si podría ver su miembro, lo cual da lugar a pedirle fotos, y posteriormente al sexo.

Chapter 3: Rising Action

Anabel sintió una oleada de expectación al cruzar las imponentes puertas de cristal de la mansión de Danny.

Anabel avanzaba con paso firme y seguro, su vestido rojo de licra marcando sus enormes muslos, a la vez que resaltaba su pelo rubio, sus enormes tetas y su gran trasero, mientras que Manuel se veía pequeñísimo a su lado. Manuel se sentía incómodo, como si estuviera en un desfile de moda y no en una fiesta. Anabel, por otro lado, parecía disfrutar de la atención que su vestido provocaba.

—Anabel, ¿realmente cree que esto es una buena idea? —preguntó Manuel, tratando de mantener la calma.

Anabel avanzaba con paso firme y seguro, su vestido rojo de licra marcando sus enormes muslos, a la vez que resaltaba su pelo rubio, sus enormes tetas, mientras que Manuel se veía pequeñísimo a su lado.

—Sí, ¿por qué no? —respondió Anabel, mirando a su alrededor con una sonrisa traviesa—.

Solo quiero divertirme un poco.

—Pero Anabel, no sabes lo que puede pasar —insistió Manuel, sintiendo una punzada de preocupación.

—No te preocupes, cariño —dijo Anabel, dándole un beso rápido en la mejilla—. Ya verás, todo estará bien.

Anabel se deslizó silenciosamente entre la multitud, dejando a Manuel de pie en el vestíbulo, mirando en todas direcciones en un vano intento de encontrarla. La fiesta estaba en pleno apogeo, y la casa de Danny estaba llena de personas que disfrutaban de la música, el alcohol y el ambiente relajado.

Anabel, con su vestido rojo de licra y su confianza renovada, se movía con soltura entre los invitados, saludando a algunos y coqueteando con otros. Manuel, por su parte, se había dejado llevar por la corriente de la fiesta, pero no podía evitar sentir una punzada de preocupación cada vez que perdía de vista a Anabel.

De repente, Anabel se encontró sola en un pasillo largo y oscuro, alejándose del bullicio de la fiesta. Mientras buscaba el baño, sus tacones clacaban en el suelo de mármol frío. Al final del pasillo, encontró una puerta entreabierta que parecía conducir a un baño.

Sin pensarlo dos veces, Anabel empujó la puerta abierta y se encontró en un lujoso cuarto de baño. Mientras se dirige a uno de los tres inodoros, escuche un ruido procedente de una de las duchas. Al girar la cabeza, vio que una de las puertas de la ducha estaba entreabierta y el sonido de agua corriendo provenía de su interior. Intrigada, Anabel se acercó a la puerta y, con cautela, la empujó un poco más para ver quién estaba dentro.

En ese momento, vio la espalda de Danny, un chico delgado y, para su sorpresa, no tan atractivo como se lo había imaginado. Sus hombros redondos y su piel pálida contrastaban con la imagen musculosa y bronceada que se había formado en su mente. Danny estaba de espaldas a ella, con su pelo rubio mojado y pegado a su cabeza, y un torso delgado y casi sin definición. No obstante, su presencia tenía algo que la hacía sentirse atraída y curiosa.

Anabel sintió un cosquilleo en el estómago al verlo allí, desnuda. Se acercó aún más, apenas un centímetro más, y Danny, sin darle la espalda, se movió rápidamente y se colocó una toalla alrededor de la cintura. Anabel se quedó en blanco por un momento, y luego soltó una risa nerviosa.

—¡Lo siento! —dijo ella, dándose cuenta de que había sido pillada en sorpresa—. No sabía que alguien estuviera aquí.

Danny irritante, sin mostrar ninguna irritación por la interrupción. —No te preocupes —dijo, su voz suave y relajada—. Solo estaba tomando una ducha rápida antes de volver a la fiesta.

Pero al parecer, me he olvidado de cerrar la puerta con llave. Danny se movió hacia adelante, la toalla apenas cubriendo su cintura, y extendió una mano hacia Anabel.

—Eres Anabel, ¿verdad? —preguntó, su voz llena de una mezcla de curiosidad y confianza. Anabel asienta, aún un poco aturdida por la situación.

—Sí, soy yo. ¿Cómo lo sabes? —respondió, tratando de ocultar su nerviosismo. Danny irritando, sus ojos azules brillando con una mezcla de encanto y picardía.

—Manuel me mostró una foto tuya antes de llegar a la fiesta.

Yo no te imaginaba así —dijo Anabel, su voz llena de sorpresa y curiosidad mientras observaba a Danny, quien seguía en medio de la ducha, la toalla apenas cubriendo su cintura.

— ¿De veras? —preguntó Danny, una sonrisa traviesa apareciendo en su rostro.

—No eres... el cliché de actor porno que imaginaba, jajaja —dijo Anabel mientras miraba su físico delgado y pálido—. Me imaginaba a alguien más musculoso y bronceado.

Danny río, descubriendo sus dientes blancos.

—Bueno, tengo que admitir que no soy el tipo de hombre que se pasa horas en el gimnasio.

Pero no los hay más grandes que yo, ajaja —dijo Danny, haciendo una sutil referencia a su pene mientras se movía hacia adelante, la toalla apenas cubriendo su cintura, y extendiendo una mano hacia Anabel.

Anabel sintió una mezcla de sorpresa y curiosidad al escuchar su comentario. La confianza con la que Danny hablaba de su tamaño la intrigaba y, al mismo tiempo, la ponía un poco incómoda. Pero su curiosidad era demasiado fuerte como para dejarla pasar.

— ¿En serio? —preguntó Anabel, tratando de mantener una expresión neutral mientras miraba a Danny con interés.

Danny asintiendo, una sonrisa traviesa apareciendo en su rostro.

—Así es, Anabel, el más grande de los actores porno —confesó, su voz llena de una mezcla de orgullo y desafío.

Anabel se quedó en silencio por un momento, sorprendida por la franqueza de Danny. La confianza con la que se refería a su propio cuerpo era casi hipnotizante, y no pudo evitar sentir una mezcla de curiosidad y deseo.

—Eso es impresionante —murmuró Anabel, tratando de mantener una expresión neutral mientras miraba a Danny con nuevos ojos.

—Lo sé —respondió Danny, su voz suave y segura—. La mayoría de las chicas no pueden creerlo hasta que lo ven.

Pero tú, Anabel, lo imaginas... ¿verdad? —preguntó Danny, su voz llena de una mezcla de curiosidad y desafío. Anabel se quedó en silencio por un momento, procesando la franqueza de Danny.

—¿Y aguantas mucho follando? —preguntó Anabel, tratando de mantener una expresión neutral mientras miraba a Danny con nuevos ojos. Danny sonriendo, apreciando su honestidad.

—Lo suficiente para satisfacer a cualquiera —respondió Danny, su voz suave y segura—.

Hoy he tenido tres escenas de dos horas cada una. Anabel sintió una mezcla de sorpresa y excitación al escucharlo. La idea de que Danny hubiera pasado tanto tiempo filmando parecía le increíble y, al mismo tiempo, fascinante.

—¿En serio? — ¿Y eso no es agotador?

—Al principio lo era, pero ahora estoy acostumbrado. Es mi trabajo y disfruto haciendo. ¿Sabes? —dijo, sus ojos azules brillando con una mezcla de confianza y desafío.

Anabel sintió una oleada de curiosidad y excitación al escuchar sus palabras. —Y ¿cuántas eyaculas? —preguntó, su voz llena de una mezcla de curiosidad y deseo. Danny se acercó aún más, la toalla a punto de caer, dejando a la vista su pene parcialmente erecto. —Además, mi cipote eyacula muchísimo y me ayuda bastante —respondió Danny, su voz suave y segura, con una sonrisa traviesa en el rostro. Anabel no pudo evitar sentir una mezcla de sorpresa y deseo al escuchar su comentario. —preguntó, sus ojos brillando con interés.

—respondió Danny, una sonrisa traviesa apareciendo en su rostro—. —¿Te gustaría verla…? —preguntó Danny, notando cómo la miraba—. Lo sé, no puedes evitarlo.

Anabel se quedó en silencio por un momento, sintiendo una mezcla de sorpresa y deseo al escuchar su propuesta. La confianza con la que Danny hablaba dejaba claro que no era la primera vez que alguien le hacía esta pregunta.

Sin embargo, la mezcla de curiosidad y deseo en los ojos de Anabel hacía que la situación fuera diferente.

Anabel: ¿solo verás vale?

Danny: Claro, corazón.

Lo que tú quieras.

Danny se quedó en silencio por un momento, mirando a Anabel con una sonrisa maliciosa en el rostro. Luego, sin previo aviso, retiró la toalla que cubría su cintura, dejando al descubierto un pene enorme y erecto. Era tan grande que chocaba con los muslos de Danny, aún más impresionante de lo que Anabel había imaginado. Ella no pudo evitar lanzar un pequeño grito de sorpresa, sus ojos se agrandaron y la boca se abrió ligeramente.

—Dios mío —susurró Anabel, su voz temblando ligeramente mientras seguía el contorno de su pene con la mirada.

Sus ojos se agrandaron aún más, y su boca se abrió en una expresión de asombro y deseo. —Joder, sí que eres un actor porno —dijo, casi en un murmullo, sintiendo una mezcla de fascinación y temor.

Danny irritando, apreciando la reacción de Anabel. —Gracias, cariño. ¿Te gusta lo que ves? —preguntó, moviéndose hacia ella con una confianza que desarmaba. Anabel sintió una oleada de calor recorriendo su cuerpo, y su respiración se aceleró mientras seguía mirando al enorme miembro de Danny.

Anabel, aún impresionada, tragó saliva y, con una mezcla de timidez y curiosidad, dijo: —Si, es impresionante… Pero, Danny, ¿podrías sacarme una foto con tu polla…? Mi hermana es muy fan tuya.

—Claro, sin problema —respondió Danny, su sonrisa traviesa no disminuyendo en lo más mínimo—. Así que, ¿quieres una foto con mi polla?

Anabel se acercó con una mezcla de emoción y nerviosismo. —Sí, por favor.

Danny se movió hacia una de las esquinas del baño, donde había un estante con algunas toallas y artículos de aseo. Tomó su teléfono móvil y lo colocó en un soporte que había en la pared, ajustando la cámara para que capturara todo el espacio. Luego, se giró hacia Anabel, su pene aún erecto y majestuoso.

—¿Lista?

—preguntó Danny, ajustando la cámara del teléfono para capturar el momento.

Anabel, con el corazón acelerado y las manos temblando ligeramente, asomando con una sonrisa nerviosa. —Sí, estoy lista.

Danny llamativamente y se acercó a Anabel, su pene aún erecto y majestuoso. Colocó su mano en la cintura de Anabel, acercándola a su cuerpo. Anabel sintió el calor de su piel y la dureza de su pene contra su vientre, lo que aumentó su excitación.

—Mantén esa sonrisa —dijo Danny, su voz llena de diversión y confianza.

—Joder, está muy duro —susurró Anabel, sintiendo la dureza y el calor del pene de Danny a través de la tela de su vestido. La piel de Danny estaba tan caliente y su pene tan duro que Anabel sintió un cosquilleo de excitación recorriendo su cuerpo.

Danny rió suavemente, apreciando la reacción de Anabel. No hay nada como los cumplidos de una mujer.

La confianza de Danny aumentó al escuchar la petición de Anabel. Se movió hacia ella, su pene aún erecto y majestuoso. — ¿Quieres una foto de rodillas? —preguntó, una sonrisa traviesa apareciendo en su rostro—.

—Sí, por favor —respondió Anabel, tragando saliva y sintiendo una mezcla de emoción y nerviosismo—. Se colocó de rodillas frente a él, con el enorme cipote frente a ella, y dijo: —Mi hermana va a flipar cuando vea estas fotos.

Danny río, apreciando la confianza de Anabel. —Entonces, vamos a hacerlo bien —dijo, ajustando el ángulo de la cámara para capturar todo el escenario. Anabel, aún de rodillas, se acerca aún más, su pene aún erecto y majestuoso. —preguntó Danny, sintiendo una mezcla de excitación y anticipación.

—Sí, sí, hagámoslo —respondió Anabel, su voz temblando ligeramente mientras su respiración se volvía más agitada.

Danny sonoro y colocó su enorme pene en la cara de Anabel mientras tomaba la foto. —Así quedará mejor —dijo, su voz llena de una mezcla de diversión y desafío.

Anabel sintió una mezcla de sorpresa y excitación al sentir el calor y la dureza del pene de Danny en su rostro.

—Sí, es perfecto —dijo, su voz temblando ligeramente mientras su respiración se volvía más agitada. Danny sonriendo y sujetó el móvil con una mano, mientras que con la otra ajustaba el ángulo de la cámara para capturar todo el escenario. —Danny: ¿Quieres un vídeo y le dices algo a tu hermana? —preguntó, una sonrisa maliciosa apareciendo en su rostro mientras se aseguraba de que la cámara captaría cada detalle.

Anabel, aún de rodillas, miró a Danny con una mezcla de emoción y nerviosismo. —Sí, claro —respondió, tratando de mantener una expresión segura mientras miraba a la cámara.

—Hola, cariño, aquí estoy con Danny. Ya sabes quién es, ¿verdad? —dijo, intentando sonar casual y relajado, a pesar de los nervios que sentía. —Grabando —murmuró Danny, ajustando la cámara del teléfono para capturar cada detalle de la escena.

Anabel, aún de rodillas, se acomodó ligeramente, sintiendo la dureza del pene de Danny contra su cara. El calor y la textura de su piel la hacían sentir una mezcla de excitación y temor. Danny se movió un poco más cerca, acercando aún más su pene a la cara de Anabel.

Ella, sin perder un segundo, sacó su teléfono móvil del bolso y, con una mano temblando de emoción y nerviosismo, se tomó un selfie con la boca abierta y el pene de Danny justo frente a ella. La foto quedó perfecta, capturando la expresión de sorpresa y deseo en su rostro, así como la enorme erección de Danny.

Danny río, apreciando la ocurrencia de Anabel. —Esa foto va a ser un éxito en las redes sociales —dijo, su voz llena de confianza y diversión—.

Mis amigas se morirán de envidia cuando vean esto.

Anabel soltó una risa nerviosa, sintiendo una combinación de emoción y vergüenza mientras miraba la foto en su teléfono. Danny, sin dejar de sonreír, se acercó aún más, haciendo que su pene rozara ligeramente la mejilla de Anabel.

—¿Te gusta lo que ves? —preguntó Danny, su voz suave pero cargada de deseo—.

Anabel sintió una oleada de calor recorriendo su cuerpo, y su respiración se aceleró mientras sentía la dureza del pene de Danny contra su piel.

Sin esperar más, se inclinó hacia adelante y, con una mezcla de audacia y curiosidad, preguntó: "¿Puedo... chuparte la?"

Danny irritando, apreciando la osadía de Anabel. "Claro, mi hermosa", respondió, su voz llena de confianza y deseo. "¿Lista para disfrutar?"

Anabel sintió una mezcla de nervios y emoción al escuchar la respuesta afirmativa de Danny. Con una respiración inestable y las manos temblando ligeramente, se acercó aún más a Danny y, con cuidado, tomó su enorme pene con ambas manos.

Sintió la dureza y el calor de su pene bajo sus dedos, y una oleada de sorpresa y excitación recorrió su cuerpo. —Lo siento, Manuel, pero tengo que probarla —dijo en voz baja, mirando a Danny con una mezcla de curiosidad y deseo.

Danny rió suavemente, apreciando su osadía. —No te preocupes, Anabel. Esto es entre nosotros. Ahora, disfruta.

Anabel tragó saliva y, con una mezcla de timidez y curiosidad, comenzó a lamer la punta del pene de Danny. Sintió el sabor salado de su piel y la textura suave de su glándula bajo su lengua.

Anabel comenzó a introducir el cipote de Danny en su boca, sintiendo como su lengua rodeaba la base de su enorme pene. La sensación era extraña y nueva, y Anabel tuvo que detenerse un momento para respirar y acostumbrarse al tamaño.

Danny jadeó, su mano se enredó en el cabello rubio de Anabel, guiándola suavemente mientras ella se adaptaba a su tamaño. —Así es, mi hermosa —dijo, su voz suave y llena de deseo—. Vamos, puedes hacerlo.

Anabel tragó saliva y, con una mezcla de determinación y miedo, intentó llevar más de su pene a su boca.

Lo sintió cada vez más profundo, hasta que Danny, con un gemido de placer, empujó con fuerza y ​​su enorme cipote tocando el fondo de su garganta. Anabel luchó por mantener el control, sintiendo cómo su boca se llenaba por completo y su respiración se cortaba. Danny jadeó, sintiendo la resistencia de Anabel y la manera en que se aferraba a su pene con sus manos.

—Respira a través de la nariz —susurró Danny, sus manos sujetando la cabeza de Anabel con cuidado pero firmeza—. Puedes hacerlo, cariño.

Anabel intentó seguir su consejo, pero el pene de Danny era tan grande que apenas podía respirar.

Sintió cómo su garganta se empezaba a cerrar y sus ojos se llenaban de lágrimas. A pesar del desafío, Anabel se negaba a rendirse. Con una determinación feroz, intentó relajarse y respirar por la nariz como le había aconsejado Danny. Sintió que el enorme eje se deslizaba lentamente hacia lo más profundo de su garganta, la sensación de grosor y longitud la abrumaba. Sin embargo, incluso cuando lo acogió lo más que pudo, sabía que todavía quedaba casi la mitad de él por ir.

Danny la miró con una mezcla de admiración y preocupación. Podía ver la lucha en sus ojos y la forma en que su cuerpo se tensaba mientras intentaba adaptarse a su tamaño. Sabía que debía detenerse, pero la visión de sus hermosos labios estirados alrededor de su pene era demasiado tentadora. "Relájate, Anabel", murmuró, su voz era un gruñido bajo.

Ella obedeció, permitiendo que su mente se relaje y su boca se abra un poco más. El pene de Danny deslizándose más profundamente, casi hasta la garganta. Fue entonces cuando Anabel sintió que su garganta se cerraba y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. La sensación de su pene en ese lugar era abrumadora, y su instinto animal le decía que se retirara.

Sin embargo, Danny no estaba dispuesto a renunciar a ese placer. Sabía que si solo podía soportar un poco más, la recompensa sería inmensa. Así que, con un suspiro profundo, se relajó y sintió cómo su garganta se dilataba ligeramente para permitirle entrar un poco más.

Anabel, sintiendo la presión en su garganta, no pudo evitar la emisión de un quejido húmedo cuando el enorme pene de Danny tocó el fondo de su garganta. La vibración de su gemido resonó en el cuerpo de Danny, aumentando aún más su excitación.

—Joder, Anabel —murmuró Danny, su voz cargada de deseo y sorpresa—.

No hay duda de que sabes cómo hacerlo. ¿Te ha parecido?

Anabel se alejó lentamente, jadeando y luchando por recuperar el aliento. Sus lágrimas corrieron por las mejillas y su boca se sintió abrasada, pero una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios. —Lo siento, no pude... —dijo, sus palabras saliendo entre jadeos—. Es demasiado grande...

Danny la miró con una mezcla de admiración y deseo. Su pene, cubierto de saliva y aún erecto, estaba palpitando con anticipación.

Danny, sin perder tiempo, preguntó: —¿Quieres que te folle?

Anabel, con el corazón acelerado y un nudo en su estómago, miró el pene de Danny con una mezcla de temor y deseo. La pregunta directa de Danny la tomó por sorpresa, pero no pudo evitar sentir una oleada de excitación. Tragó saliva y, con una voz temblando, respondió: —Sí, quiero.

Danny irritando, sus ojos brillando con una mezcla de deseo y triunfo. —Entonces, vamos a darte lo que quieres —dijo, mientras la tomaba de la mano y la guiaba hacia la cama que había en un rincón del baño.

Con una destreza que sorprendió a Anabel, Danny la levantó y la colocó en el borde de la cama, subiéndole el vestido hasta la cintura y apartando su tanga con un solo movimiento rápido y eficiente. Anabel se sorprendió al sentir el aire fresco del baño en su piel desnuda, pero la emoción y el deseo que sentía la hacían olvidar cualquier vergüenza.

—Danny, esto es... —murmuró Anabel, tratando de encontrar las palabras adecuadas para describir lo que sentía en ese momento.

—Shh —dijo Danny, acercándose a ella con una sonrisa maliciosa en el rostro.

—¿Quieres que lo grabemos?

Anabel se detuvo por un momento, sorprendida por la propuesta de Danny. La idea de grabar su primer encuentro sexual con Danny la dejaba sin aliento, pero también excitada. —preguntó, su voz temblando ligeramente mientras miraba a Danny con curiosidad.

Danny asintiendo con la cabeza, su sonrisa no disminuyendo en lo más mínimo. —Sí, mi hermosa. Podemos hacerlo divertido. Así podrás compartirlo con tu hermana y todos tus amigos.

Anabel tragó saliva y, con una mezcla de nerviosismo y emoción, respondió: —Está bien, grabémoslo.

Danny se alejó un momento para tomar su teléfono del estante, ajustando la cámara para que capturara toda la escena. Al regresar, se situó detrás de Anabel, sus manos explorando su cuerpo con una mezcla de suavidad y urgencia.

—Estás lista, mi hermosa —murmuró Danny, su voz llena de deseo y confianza—.

Anabel sintió una oleada de calor recorriendo su cuerpo, y su respiración se aceleró mientras Danny acercaba su cuerpo al suyo. De repente, sintió el calor y la dureza de su pene rozando su entrada, y una mezcla de miedo y anticipación la invadió.

Danny la miró a los ojos, buscando un signo de aprobación antes de continuar. Anabel, con el corazón acelerado y la respiración agitada, avanzando ligeramente, indicándole que estaba lista. Con una mano fuerte y segura, Danny guió su enorme pene hacia su entrada, sintiendo la resistencia de su cuerpo mientras intentaba adaptarse a su tamaño.

Anabel jadeó al sentir la presión y el dolor inicial, pero Danny se movió lentamente, permitiéndole que se ajustara a su tamaño. Con una respiración entrecortada, Anabel se aferró a las sábanas, sintiendo cómo su cuerpo se estiraba para dar cabida a la enorme erección de Danny.

Su pene, aún más grande de lo que recordaba, la llenaba por completo y más allá, provocando una sensación de relleno abrumadora y casi dolorosa. —Joder, es muy grande —jadeó Anabel, su voz temblando con una mezcla de sorpresa y dolor.

Danny, que había comenzado a moverse lentamente dentro de ella, se detuvo al escuchar su exclamación. —Lo siento, Anabel —murmuró, su voz llena de preocupación—. ¿Quieres que paremos?

Anabel, sin dejar de jadear, negó con la cabeza. —No... no quiero que paremos. —dijo, tratando de controlar su respiración y el dolor.

—No te preocupes, Anabel —respondió Danny, con voz suave y paciente—. Aún no he comenzado a follarte en serio.

Danny se detuvo por un momento, permitiéndole a Anabel ajustarse a su tamaño y al dolor inicial. Sus manos, que hasta entonces habían estado explorando su cuerpo con una mezcla de suavidad y urgencia, ahora se volvieron más cariñosas y pacientes.

—Eso es, relájate —susurró Danny, mientras sus manos recorrían suavemente su espalda y sus nalgas, buscando las áreas que le causaban más placer.

—Lo siento si te duele, pero esto mejorará. Anabel jadeó, intentando relajarse y adaptarse al tamaño de Danny. —Es que no esperaba que fueras tan... tan grande —murmuró, una mezcla de sorpresa y deseo en su voz.

Danny, con una sonrisa traviesa, comenzó a moverse ligeramente dentro de ella, aumentando la intensidad poco a poco. —Lo sé, mi hermosa, pero puedes manejarlo. Veamos cuánto puedes tomar —dijo, su voz cargada de deseo y confianza.

Y, por cierto, eres mucho más grande que Manuel —añadió, disfrutando de la sensación de llenarla completamente.

Anabel, sintiendo cómo su cuerpo se adaptaba lentamente al tamaño de Danny, sintió una oleada de placer mezclada con dolor. La sensación de estar llena por completo era abrumadora, pero a medida que Danny comenzaba a moverse más rápido y con más fuerza, el dolor inicial comenzaba a desaparecer.

—Danny... —murmuró Anabel, sintiendo cómo su cuerpo se ajustaba a cada movimiento de Danny.

Perdiendo paciencia, Anabel tomó una decisión. —Fóllame fuerte. —dijo, su voz llena de una mezcla de deseo y desafío.

Danny, sin previo aviso, se hundió en ella con toda su fuerza, empujando su enorme pene hasta el fondo de su vagina en un solo movimiento. Anabel gritó de dolor y sorpresa, sintiendo cómo su cuerpo se resistía al impacto.

—¡Joder, Danny! —exclamó, sus manos apretando las sábanas mientras intentaba adaptarse a la invasión.

El dolor inicial era abrumador, pero Danny no se detuvo. Con cada empujón, sentía cómo su pene se ajustaba aún más a su cuerpo, expandiéndola y llenándola por completo.

Su cuerpo comenzó a adaptarse al ritmo frenético de Danny, y el dolor inicial se transformó en una sensación de placer abrumador. Cada vez que Danny se hundía en ella, Anabel sintió una explosión de sensaciones que la dejaban sin aliento. La intensidad de sus movimientos aumentaba, y con cada empujón, sentía cómo su clítoris se frotaba contra su pene, enviando ondas de placer a través de todo su cuerpo.

"Danny, ¡sí, así!" gritó Anabel, sintiendo cómo sus órganos internos se movían para satisfacer su pene.

Danny, sacando su pene de su vagina, sintió el calor de su flujo y la pulsación de su clítoris. — Listo para la próxima ronda, cariño — dijo Danny, su voz llena de deseo y confianza. — ¿Quieres probar algo nuevo?

Anabel, jadeando y sin aliento, asentándose con la cabeza. — Sí, lo que tú quieras — respondió, su voz temblando con una mezcla de emoción y miedo.

Danny irritante, una sonrisa maliciosa que transmitía su intención. — Entonces, prepárate, porque voy a darte una noche que nunca olvidarás.

Danny, moviendo su miembro erecto aún más hacia adelante, atravesó la capa final de resistencia y penetró en el amplio espacio de su otro orificio. Anabel jadeó nuevamente, esta vez con un sonido de dolor y placer combinados. Danny, tocando un lugar nuevo y tabú, la hacía estremecerse mientras el ángulo y la presión se sentían completamente diferentes. Para Anabel, la sensación era extraña, pero increíblemente satisfactoria.

Danny tenía una habilidad especial para tocar puntos que le provocaban placer a Anabel y la llenaba de una sensación de intimidad y complicidad increíble.

Al sentir la presión y el dolor inicial, Anabel jadeó y se aferró a las sábanas con más fuerza. —Danny, eres enorme —murmuró, tratando de respirar entre jadeos. Danny se detuvo un momento, permitiéndole a Anabel ajustarse a la nueva sensación. —Relájate, Anabel —susurró Danny, su voz llena de una mezcla de deseo y preocupación—. Esto puede hacer un poco al principio, pero lo superaremos juntos. Anabel asintió con la cabeza, tratando de relajarse y confiar en las palabras de Danny.

Después de unos momentos de ajuste, sintió cómo su cuerpo se adaptaba lentamente a la nueva posición y al tamaño de Danny. —Danny, mi novio no me sigue... —murmuró Anabel, sintiendo una oleada de sorpresa y excitación al sentir cómo su cuerpo se ajustaba a cada movimiento de Danny. —Mi novio no me folla así —respondió con una sonrisa de satisfacción mientras Danny comenzaba a moverse dentro de ella con más fuerza y ​​ritmo.

Anabel jadeó al sentir la intensidad de los movimientos de Danny, su enorme pene llenándola y rozando puntos que nunca antes había conocido.

—Danny, eres increíble —murmuró, sus manos apretando las sábanas mientras intentaba controlar el ritmo frenético.

—Quieres que le envíe una foto? —preguntó Danny, su voz cargada de deseo y una sonrisa traviesa en el rostro.

Anabel, sorprendida por la pregunta, se detuvo un momento, tratando de comprender lo que acababa de escuchar. —¿Una foto? —repitió, su voz temblando ligeramente—. ¿Cómo se te ocurre?

—preguntó Anabel, su voz temblando con una mezcla de sorpresa y emoción—. ¿Quieres realmente que le envíe una foto a mi novio?

Danny se acercó aún más, su pene aún más erecto y majestuoso dentro de ella. —Para que tu novio vea cómo se te da placer —respondió, su voz llena de una mezcla de deseo y desafío—. Quiero que él sepa lo que se está perdiendo y qué tiene aquí contigo.

Anabel se quedó en silencio por un momento, sintiendo una mezcla de vergüenza y excitación al escuchar la propuesta de Danny.

Pero el placer que sintió en ese momento era demasiado intenso para detenerse. Con una respiración agitada y los ojos llenos de deseo, gritó: "¡Haz lo que quieras, pero no dejes de follarme!"

Danny irritante, sintiendo cómo su miembro erecto se endurecía aún más dentro de ella. "Como deseo, mami."

Danny, mientras la follaba y grababa con su móvil a Anabel, le susurró al oído, "Dile a tu novio cómo te estoy follando". Anabel, a pesar de la intensidad del momento, se sorprendió por la propuesta de Danny. Se detuvo por un instante, jadeando y mirándolo con una mezcla de vergüenza y emoción en los ojos. "¿Estás seguro?" preguntó, su voz temblando con una mezcla de duda y excitación. Danny, sin dejar de moverse dentro de ella, asomándose con la cabeza y sonriendo maliciosamente. "Sí, cariño.

Lo siento, Manuel, pero tú amigo es una máquina del sexo", exclamó Anabel mientras Danny la hacía gritar de placer. Sus gemidos llenaban la habitación, mezclándose con los sonidos de sus cuerpos chocando y el susurro del teléfono grabando cada detalle.

Danny, con una sonrisa maliciosa en el rostro, no dejaba de moverse dentro de ella con una intensidad que la dejaba sin aliento. "Así es, mami. Dile a tu novio cómo me sientes", susurró en su oído, su voz cargada de deseo y provocación.

Con esa petición, Danny se movió con más fuerza y ​​​​determinación dentro de ella, empujándola al borde del orgasmo. Cuando finalmente sintió que el placer la inundaba por completo, jadeó y se detuvo por un momento para recuperar el aliento. "Dilo", insistió Danny, sintiendo que Anabel estaba al borde de la locura.

Con una sonrisa traviesa, sacó su teléfono con su mano libre y se lo acercó a la cara de Anabel, capturando su expresión de éxtasis y sus mejillas rojas. "Esto es todo lo que necesitamos", dijo Danny, apretando el botón del obturador y sintiendo una oleada de victoria al ver la imagen en la pantalla.

Anabel jadeó al ver la cámara apuntando hacia ella, pero la intensidad del momento y el placer que sentía la hacían incapaz de preocuparse por la grabación. "Está bien", susurró, su voz temblando con una mezcla de vergüenza y excitación.

Danny, sin dejar de moverse dentro de ella, se acercó aún más, su pene aún más erecto y majestuoso. "Agarra esas tetas enormes, voy a echarte fotos con mi polla dentro", ordenó Danny con una voz llena de deseo y confianza.

Anabel, con los ojos muy abiertos y el corazón acelerado, se aferró a sus pechos, sintiendo cómo el calor de la piel de Danny y la presión de su pene dentro de ella la envolvían en una sensación abrumadora de placer y vergüenza.

Danny, con una sonrisa maliciosa en el rostro, tomó el teléfono con la mano libre y comenzó a capturar imágenes de su enorme pene deslizándose dentro y fuera de ella. —Lista para enviarle las fotos a tu novio, muñeca? —preguntó Danny, su voz cargada de deseo y provocación.

Anabel, por un momento, se quedó en silencio, sintiendo una mezcla de horror y emoción al escuchar las palabras de Danny. Su mente estaba en conflicto; una parte de ella quería detenerlo, mientras que otra parte, más oscura y salvaje, disfrutaba de la intensidad del momento.

"Hazlo", susurró finalmente, sintiendo una extraña liberación al rendirse a la situación.

Danny irritante, victorioso. Tomando el control, se aseguró de que su teléfono estuviera bien posicionado para capturar cada detalle de su acto. "Agarra tus tetas, muñeca. Quiero verlas desabrochadas y esas tetas jiggleando mientras me follas."

Anabel, obedeciendo sin cuestionar, se aferró a sus pechos, sintiendo una oleada de vergüenza y excitación al hacerlo. La cámara del teléfono capturó cada movimiento, cada jadeo, cada gemido que salía de su boca.

Justo en el momento en que la intensidad alcanzaba su punto máximo, el teléfono de Anabel vibró con una llamada de Manuel. La vibración interrumpió el ritmo frenético de Danny, quien se detuvo por un momento, mirando a Anabel con una mezcla de deseo y curiosidad.

—¿Quién es? —preguntó Danny, manteniendo su pene dentro de ella mientras sostenía el teléfono al borde de la cama.

—Es Manuel —respondió Anabel, su voz temblando con una mezcla de nerviosismo y vergüenza.

Danny, con una sonrisa maliciosa y un brillo en sus ojos, susurró al oído de Anabel: —Dile que estás follando conmigo.

Anabel, sintiendo una oleada de calor y vergüenza recorriendo su cuerpo, miró a Danny con una mezcla de sorpresa y miedo. — ¿Estás seguro? —preguntó, su voz apenas un susurro.

Danny, sin dejar de moverse dentro de ella, avanzando con la cabeza y su mano libre tomó el teléfono, colocándolo cerca de sus labios. Dile la verdad.

Anabel, con el corazón acelerado y el aliento entrecortado, cogió el teléfono y respondió la llamada. “Manuel, estoy con Danny. Lo siento, pero tienes razón, su polla es enorme. Joder, es increíble.” Los gemidos de Anabel llenaban la habitación, mezclándose con los sonidos de sus cuerpos chocando y el susurro del teléfono grabando cada detalle. “Así es, mami.

Dile a tu novio cómo me sientes”, susurró Danny en su oído, su voz cargada de deseo y provocación.

Con esa petición, Danny se movió con más fuerza y ​​determinación dentro de ella, empujándola al borde del orgasmo.

Manuel respondió al otro lado de la línea, su voz llena de sorpresa y furia: "¿Cariño? ¿¡Qué estás diciendo!?"

Anabel se detuvo por un instante, sintiendo una mezcla de horror y vergüenza al escuchar la voz de Manuel. La intensidad del momento y el placer que sentía la hacían incapaz de preocuparse por la grabación. "Lo siento, Manuel, pero es verdad. Danny...

Danny te folla genial y es mucho más grande que tú. —Anabel mordió su labio inferior, sintiendo una oleada de vergüenza y excitación al pronunciar esas palabras en voz alta. Su corazón latía con fuerza en su pecho mientras la voz de Manuel resonaba en sus oídos, repleta de sorpresa y furia. —Lo siento, Manuel, pero Danny es increíble. Su polla es... es... —jadeó Anabel, luchando por encontrar las palabras adecuadas para describir lo que sentía en ese momento.

Danny, escuchando la conversación, sonrió con satisfacción mientras continuaba moviéndose dentro de Anabel con una intensidad cada vez mayor.

Al escuchar las palabras de Anabel, Manuel en el otro extremo de la línea gritó con furia. "¿Qué mierda está pasando, Anabel? ¿Qué diablo te pasa?"

Anabel, sintiendo una oleada de vergüenza y excitación, respondió con una voz temblando: "Tenías razón, Manuel, jaja, no tenías que haberme traído a la fiesta."

Manuel's voice echoed through the phone, laced with anger and pain, "¿Qué? ¿Qué estás insinuando? ¡Ya no te creo!" exclamó Manuel, su voz resonando en los oídos de Anabel con una mezcla de furia y sorpresa. "¿Estás diciendo que Danny..?"

"Sí, Manuel, es enorme," jadeó Anabel, sintiendo cómo las palabras salían de su boca como un susurro mientras Danny continuaba moviéndose dentro de ella con una fuerza abrumadora. "Danny me está destrozando, Manuel. Es increíble."

Danny, escuchando la conversación, sonrió de satisfacción. Su miembro seguía deslizándose dentro y fuera de Anabel con una intensidad cada vez mayor, cada empujón llenando y estirando su interior de una manera que nunca antes había experimentado.

Danny, sintiendo que su orgasmo se acercaba, comenzó a moverse con una fuerza y un ritmo que dejaban a Anabel sin aliento. Danny movía sus caderas con una velocidad y una fuerza que hacían que su pene golpeara el fondo de su vagina con cada empujón. Anabel jadeaba y gritaba, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía con cada movimiento. Con cada empujón, sentía cómo su clítoris se frotaba contra su enorme pene, enviando ondas de placer a través de todo su cuerpo.

—Danny, ¡no puedo más! —gritó Anabel, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía con cada movimiento.

Justo en ese momento, Danny sintió que su orgasmo se aproximaba y, con un último y poderoso empujón, llenó el coño de Anabel con su semen.

—¡Sí, Danny, así! —exclamó Anabel, sintiendo una oleada de placer y alivio al sentir la calidez de su semen dentro de ella. Danny se detuvo por un momento, permitiéndole a Anabel sentir cada gota de su esencia llenándola por completo.

—Dios, Danny, eso fue... —murmuró Anabel, su voz temblando con una mezcla de emoción y satisfacción.

Contemplando el teléfono en la mano de Danny, una idea loca y audaz se le cruzó por la mente. —Danny, ¿te importaría si tomo una selfie con tu polla?

Danny, sorprendido por la petición, pero también emocionado, asintió con una sonrisa. —Por supuesto, cariño. Hazlo. —Ya que estamos siendo tan salvajes, ¿por qué no?

Anabel, con una mezcla de vergüenza y excitación, tomó el teléfono de Danny y se acomodó para capturar la mejor toma posible. Con una mano, agarró el enorme pene de Danny, intentando cubrir toda su longitud en el marco.

Con la otra mano, sostenía el teléfono frente a ella, asegurándose de que ambos aparecieran claramente en la pantalla. Con una sonrisa traviesa, se inclinó hacia adelante y envolvió sus labios alrededor de la punta de Danny, sintiendo el calor y la textura de su piel. A medida que sostenía el teléfono frente a ellos, capturó un primer plano de su lengua resbalando por el glande de Danny. —¡Click! —exclamó Anabel, alejándose ligeramente para revisar la imagen en la pantalla. La foto mostraba claramente su rostro sonriente y sus labios rodeando la gran longitud de Danny. —¿Te gusta?

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