Chapter 2: Building Tension
Finalmente, se volvió hacia Manuel, quien todavía sostenía su miembro, aún sin haberse recuperado del shock de la medición de Antón.
—Manuel, ¿me dejas follarte o me follo a tus amigos? —preguntó Anabel, su voz cargada de deseo y desafío.
Manuel, aún sosteniendo su miembro, se aclaró la garganta, tratando de mantener la compostura. —No puedo, tengo novia, Anabel —respondió, intentando sonar firme pero sintiendo una punzada de culpa al decirlo.
La respuesta de Manuel hizo que Anabel se detuviera en seco, su sonrisa desapareciendo en un instante. —¿Qué ha dicho? —¿Cómo te atreves a decirme eso después de todo lo que has hecho?
—preguntó Anabel, su voz llena de ira y desprecio. —Antón, ven conmigo a la ducha, quiero refrescarme.
Antón, sin vacilar, se levantó y le ofreció su mano. Anabel lo tomó y juntos salieron de la tienda, dejando a Manuel, Raúl y David en un silencio incómodo. La tensión en el aire era palpable, y Anabel, con un último vistazo incendiario, cerró la puerta tras de sí.
La ducha del campamento era una estructura rústica, hecha de madera y lona, con un techo abierto que dejaba ver el cielo estrellado.
El agua corría tibia, cantando una melodía suave mientras caía sobre los cuerpos desnudos de Anabel y Antón. Anabel se volvió hacia Antón, una sonrisa pícara en sus labios. Sin perder tiempo, agarró su miembro, sintiendo su dureza y su calor beneath her touch. Antón sonrió, su respiración acelerándose al sentir su mano apretar suavemente.
"Joder, Anabel, no puedo creer que estemos aquí," susurró Antón, sus ojos brillando con deseo.
"Lo sé, pero ¿quién puede resistirse a algo tan grande?" Anabel respondió, su voz cargada de lujuria.
"Vamos, deja de hablar y fóllame duro." Sus labios encontraron los de Antón, su lengua explorando cada rincón de su boca. Antón correspondió al beso, su mano izquierda recorriendo la espalda de Anabel y apretando su trasero, mientras que la derecha empujaba su miembro contra su entrada mojada.
El agua tibia corría por sus cuerpos, mezclándose con el sudor y las gemidos que salían de sus bocas. Antón empujó a Anabel contra la pared de la ducha, su mano derecha sosteniendo su cintura mientras la izquierda acariciaba sus pechos.