Chapter 2: Building Tension
Lucia, la hija de Fernanda, entró por primera vez en la oficina del director para discutir con el hombre lo de su supuest beca. La luz del sol entraba a raudales a través de las altas ventanas, proyectando un brillo dorado en las paredes circundantes de un blanco puro recién pintado. Lucia observó el sutil aroma a cera de abejas y betún de limón mezclándose en el aire, una fragancia que resultaba casi inquietante en su pureza.
La tranquila elegancia de las paredes con paneles y las líneas decorativas de los muebles de roble pulido contrastaban sorprendentemente con el encanto carismático del director quien la recibe muy amablemente.
Su presencia rebosaba una poderosa aura de confianza y dominación, lo que provocó en Lucia una sutil pero evidente sensación de aprensión en su interior.
Él la saluda con una amplia sonrisa y un encantador acento europeo antes de invitarla a sentarse en el cómodo sillón de cuero que adornaba el centro de la habitación.
-Lucia, pasa y toma asiento- dijo el Director a la chiquilla de manera casi paternal- Tu madre ya te explico porque queria verte ¿Verdad?
Lucia asintiendose con la cabeza y tomo lugar en el imponente sillón que le indicaba. Vestida con su simple uniforme escolar, pudo notar como el su director incómodamente observaba el escote que el vestido provocativamente dejaba ver.
-Necesito aclarar algo sobre el supuesto fondo que quieren darme, ¿eh?- preguntó con una pequeña muestra de rebeldía en su voz de adolescente.
"Bien, bien" - respondió el director con una sonrisa falsa y acercándose lentamente a Lucia, posicionándose a su lado en el sillón.
A Lucía le invadió cierto nerviosismo y "extrañezas" cuando él se sentó junto a ella.
Su perfume acompañado del misterio que encerraba al hombre le hacía sentirse cada vez más incómodo.
La ligera fragancia a incienso relaja poco a poco a Lucia mientras el Director le explica que después de analizar su situación cree que es merecedora de un trato...preferencial.
Él afirmó que, aunque normalmente estas cosas se hacen para ayudar a estudiantes con reales necesidades financieras, Lucia merecía un trato diferente. Su mérito académico y su capacidad de liderazgo serán recompensados con esta beca especial, que además la ayudaría a concentrarse en sus estudios sin la carga de preocupaciones económicas.
las palabras del Director se hacian más complejas para que alguien como Lucia, una chiquilla, pudiera entender y así la mirada de ella queda atrapada por los ojos grises del Director, cayendo en la primera fase del trance hipnotico.
-Lucía. Tu mente ahora se relaja y abre. Acepta todos los sentimientos que esta habitación te transmite. Hablame de tu padre Lucia cuentame de él- Edirector sabe lo sensible que es ese tema para ella pero es una prueba de que profundo es el trance inicial- Habla Lucia.
-Mi padre se llamaba Eduardo- contesta Lucía, ahora con una voz tranquila, como si estuviera recordando un sueño dulce y lejano- Era un músico talentoso, un hombre lleno de vida y color, pero también un soñador, un hombre que fue absorbido por un mundo que él mismo creó y que en última instancia se lo llevó de mi lado.
Mientras Lucía habla, el director se acerca a ella un poco más, inclinándose sobre ella en un cálido gesto de confianza y protección. La luz del sol se refleja en sus ojos grises como un río incandescente, convirtiéndose en una ráfaga de luz hipnótica que atraviesa el espacio formando un resplandor que envuelve y calienta la piel de Lucía.
-Quitate los zapatos Lucia y sube los pies en mi regazo- ordena el Director que esta listo para la siguiente fase de la hipnosis.
Lucía, como hipnotizada, obedece inmediatamente y se quita los zapatos, subiendo sus pies sobre las del Director, quien comienza a darle suaves masajes mientras ella continúa hablando, contándole más detalles de su padre.
-Estaba casado con mi madre, Fernanda, y aunque ya no estaban juntos desde que yo tenía diez años, siempre se mantuvieron en contacto.
mistaba claro para el Director que Fernanda, en su afan por proteger a su hija no e había dicho que su padre había fallecido; el abandono habia dejado un vacio emocionalen la chiquilla y el Director se aprovecharia de eso.
El Director continuó con su hipnosis, sumergiendo a Lucía en un estado de profunda relajación y apertura. Los músculos de sus pies se deshacían bajo sus hábiles manos, mientras sus dedos trabajaban en cada uno de los puntos de presión.
-¿Qué piensas de tu madre Lucía?- preguntó el Director mientras con una caricia hipnotizaba la planta de los pies de la joven.
La cara de Lucía se ilumina con una cálida sonrisa, sus pensamientos viajando lejos, hasta las cifras redondas y suaves de su madre Fernanda, una mujer trabajadora y fuerte que siempre ha luchado por mantenerla a ella ya su hija.
-Mi madre es una mujer hermosa- dice Lucía con una mirada nostálgica en su rostro, sus ojos se ensombrecen por un momento, contemplando la abnegación con la que su madre lucha por darle una buena vida.
-¿Haz notado algun cambio de tu madre hacia ti?- pregunta el Director al momento que inyecta una dosis calculada de la misma droga hipnótica que había usado con Fernanda.
Tenía que ser cauteloso, ya que Lucía, a diferencia de su madre, no tenía idea de lo que estaba pasando. Sus mentes no estaban preparadas para resistir la manipulación inconsciente que el director ejercía sobre ellas.
Lucía mira a su director con ojos vidriosos antes de responder: - Sí, tal vez ella ha estado un poco más atenta, más amorosa últimamente.- dijo Lucia mientras recuerda las miradas de su madre hacia ella desde ayer, más emsoñadas, mas.. .amorosas.
Fernanda también se ha acercado más a mí, preguntándome sobre mis intereses, sobre mis amigas y amigos, sobre mi vida en general. Incluso la he visto mirarme a veces con una expresión de deseo en sus ojos. Como si buscara algo más en mí, algo que yo todavía no puedo entender."
Mientras hablaba, el director notó el leve tono de confusión y extrañeza en la voz de Lucía.
-Fernananda no te ve como a una hija Lucia- dijo el Director de manera directa sin tapujos- Ella te ve como una amante, todo gesto y acto de ella es porque esta enamorada de ti.
La sorpresa inundó el rostro de Lucia, su mente luchó por procesar las palabras del Director, pero el trance hipnótico en el que se encontraba profundizaba sus palabras.
-Eso no puede ser- respondió, casi sin voz- Mi madre me ama, es mi mejor amiga.
No puede estar enamorada de mí.
-Lucía, tu madre es una mujer hermosa y fuerte, y ella te ama incondicionalmente- dijo el director, mientras acariciaba la piel suave y sensible de sus pies- Pero ese amor toma una forma que tú no puedes comprender. Fernanda se siente sola en la vida, y necesita una conexión emocional y física con alguien a quien amar. Alguien como tú.
Así como el Director habia torcido el amor de fernanda por su hija, comienza a modear ese sentimiento en lucia para que viera a Fernanda no como madre sino como una novia, una amante, una mujer que ella pudiera desear a su vez.
Lucía se encontraba absorta en la profundidad de la hipnosis, sus sentidos estaban completamente entregados a las palabras suaves y persuasivas del Director.
-Admitelo Lucia, anoche tuviste un sueño donde tu madre te hacia el amor- dijo el director en conocimiento de lo que Fernanda había hecho con lucia mientras esta dormia.
No pude evitar sentir una oleada de vergüenza al admitirlo, pero sabía que el director había acertado. Había tenido un sueño profundamente erótico sobre mi madre, en el que sólo recuerdo sus manos recorriendo suavemente mi piel desnuda y el calor de sus labios sobre los míos.
-Sí- respondí, cerrando los ojos de dolor al aceptar la realidad de mi confusión.
-Lucía, ese sueño no es algo de lo que debas avergonzarte. Es un reflejo de los sentimientos que Fernanda y tú compartís el uno con el otro. Piensa en los pechos de tu madre, sus caderas, su piel y acepta que te sientes atraida y deseosa por tu madre.
Todos tenemos anhelos ocultos y deseos prohibidos que nuestra mente reprime por considerarlos ''tabú''. Pero no hay nada malo en ello. Lucía, estos deseos reprimidos te hicieron acercarte más a tu madre. En realidad, ella te está esperando.
lucia vio en su mente la imagen de Fernanda, su madre y sus momentos compartidos, pero ahora todos y acad uno de esos memorandos eran esfuerzos de Fernanda por enamorar a Lucia.
-Muchas noches, tu madre ha invocado tus sueños eróticos y jugado con tu vigilia, y trato de crear lazos más profundos con tus cuerpos- dijo el Director, insistiendo en describir cada detalle de las noches que Fernanda paso tentando en sueños a Lucía.
Lucía, ahora tambaleándose en un trance hipnótico, no pudo evitar aceptar sus palabras. Cada noche antes de dormirse, sentía la peculiar presencia de su madre en sus sueños; sus labios y dedos estaban ansiosos por redescubrir sus propios recuerdos y explorar el calor de los cuerpos de Lucía.
La interacción entre madre e hija se convirtió en un juego erótico subconsciente, forjando un vínculo más profundo que los jams habían experimentado.
-¿Te has masturbado Lucia?-pregunta el Director tajante.
Lucía se sonroja y baja la mirada sin decir nada. El director sabe muy bien que ella, como cualquier otro ser humano, ha experimentado placer por su propia mano. Sin embargo, el solo hecho de preguntarle directamente sobre ello, la deja desprevenida y sin saber qué decir.
-Te masturbas pensando en tu madre, en mamar de sus pechos, en besar su labio, en acariciar su intimidad- afirma el Director guiando y moldeando las ideas de la chiquilla.
La revelación sacudió a Lucía hasta el fondo de su ser, despertando un sinfín de sentimientos contradictorios en su interior. Una parte de ella se rebelaba contra la idea, llena de vergüenza y repulsión; pero otra, más profunda y silenciosa, se sintió atraída por ese tabú. En la distante oscuridad, una vorágine de sensaciones inexploradas comenzó a agitarse, impaciente por salir a la luz. Fue ahí que el Director apico la tercera dosis de la droga hipnótica.
Esta dosis era diferente a las demás, era especialmente diseñada para controlar por completa la mente de Lucía y eliminar todas sus dudas y resistencias psicológicas.
Era un líquido pálido y cristalino que parecía brillar suavemente bajo la luz del sol. Pasó de una jeringa a la otra en una transferencia cuidadosamente controlada y luego, en un movimiento veloz y preciso, lo inyectó en el pie de Lucía.
-Amas a Fernanda pero no como madre, sino como mujer, la mujer que te desea y en la cual piensas cuanto te masturbas Lucia, admitelo- dijo el Director insistiendo en corromper ese amor inocente.
Bajo el efecto de la droga, que fue diseñado específicamente para romper las inhibiciones más fuertes y controlar la mente, Lucía comienza a experimentar una serie de flashbacks y euforia. Su cuerpo se arquea y se relaja a medida que nuevas emociones brotan en su interior.
En uno de los flashbacks, emerge la figura de su madre Fernanda, con sus pechos cargados y desnudos que se balanceaban suavemente.
Ella aparentemente a su hija con una ternura profana y lujuriosa, mientras acariciaba el cuerpo desnudo de Lucía con sus manos sensuales.
"Siéntete libre, Lucía. No hay problema en esto. Tú eres la mujer que yo he deseado por tanto tiempo".
Lucía estaba atada a esta visión como una mariposa a un tronco, incapaz de separarse, incluso si quisiera.
Sus ojos estaban anclados en el cuerpo resplandeciente de su madre, los senos firmes y los labios carnosos, condenada a observar mientras la figura de su madre se movía sin cesar, bailando en un vals interminable de lujuria y deseo. De pronto el aroma de leche materna se hizo presente en la memoria de Lucia y la atención y deseo fue hacia los senos de su madre, relamio sus labios, quiere ser amamntada.
-Mamá- susurró implorando a su madre quién se acercaba a ella arrastrando el cuerpo desnudo y erótico de su juventud, una sonrisa lasciva adornaba sus labios, un gesto que cautivó a Lucía.
-Lo sé, mi niña, lo sé- respondió Fernanda mientras atraía a Lucía hasta sus pechos y deslizaba lentamente la tela de su vestido por los muslos.
El director había ganado. En la mente de lucía Fernanda se convirtió en una figura deseo, en su amante, y ahora Lucia está dispuesta a explorar todas las sensaciones que habían quedado reprimidas durante demasiado tiempo.
-Lucía, quítate la ropa y déjate fluir en esta situación- dijo el Director con una voz seductora y convincente que cautivó a Lucía.
En un trance hipnótico y deseosa, Lucía obedece inmediatamente, deslizando seductoramente la tela de su uniforme escolar a medida que sus piernas se deslizan sobre las rodillas y sus incipientes pechos quedan al descubierto.
-Dime lo que realmente sientes por tu madre- ordena el Director , provocando aún más los instintos reprimidos de Lucía.
Ella parpadea lentamente, sus ojos vidriosos y confusos se cierran mientras una ola de pensamientos sucios recorren su mente. Ella lucha por separar la realidad de los sueños, luchando por distinguir el fuego prohibido en sus venas de las dulces caricias de su madre.