Cover of Compartiendo polvo

Compartiendo polvo

Read the story

4 chapters · 0 words · Read 0 times

Personajes+18: Mercedes: una mujer negra, con unos labios gruesos, pelo rizado, tetas gigantes y culo gigantesco, acostumbrada a follarse A los novios de su compañera de piso maría María: compañera de piso de Mercedes y novia de Manuel Manuel: novio de María, con un pene gigante

Chapter 3: Climax

Mercedes cerró la puerta del baño con un golpe seco, dejando a María atrapada dentro. Se dirigió al cuarto donde estaba Manuel, su paso decidido y lleno de confianza. Al llegar a la puerta, escuchó la voz de Manuel , su tono lleno de deseo y anticipación. "María, te has puesto ya la lencería? Estoy cachondo por verte", preguntó Manuel, su voz apenas un susurro, pero cargada de deseo. Mercedes se detuvo en seco, una sonrisa pícara en los labios. La puerta del cuarto estaba entreabierta, y Mercedes pudo ver a Manuel recostado en la cama, su cuerpo desnudo y musculoso, su erección evidente.Con una sonrisa maliciosa, Mercedes empujó la puerta y entró, cerrándola tras de sí con un golpe suave."Hola, papi," dijo Mercedes con una sonrisa traviesa en los labios, su cuerpo envuelto en la lencería blanca de María. "Sorpresa."Manuel, que había estado mirando hacia la puerta, se levantó de un salto al ver a Mercedes. Sus ojos se abrieron de par en par al verla, y su respiración se aceleró al reconocer la lencería de María. "¿Qué demonios estás haciendo, Mercedes?" preguntó, su voz llena de sorpresa y desconcierto.Manuel, al ver a Mercedes en la habitación, corrió a taparse su enorme polla y exclamó sorprendido: "María?"Manuel no pudo ocultar su desconcierto al ver a Mercedes en la habitación, vestida con la lencería de María. La sorpresa y la preocupación por María se reflejaban en su rostro. "¿Qué pasa? ¿Dónde está María?" preguntó, su voz llena de ansiedad.Mercedes, con una sonrisa traviesa en los labios, se acercó a Manuel, disfrutando de su reacción. "Tranquilo, papi," dijo, acariciando su pecho desnudo con una mano

"María está... ocupada en otro lugar."

Mercedes no perdió tiempo y, con un movimiento ágil y decidido, saltó sobre Manuel, colocando su enorme culo negro sobre su cipote. Manuel, sorprendido y desorientado, intentó hablar, pero Mercedes le silenció con un beso profundo y apasionado.

"Shh, papi," susurró Mercedes, moviéndose lentamente sobre él, sintiendo su miembro endurecerse bajo ella. "Solo disfruta."

Manuel, aún en estado de shock, no pudo evitar que su cuerpo respondiera al contacto. Mercedes se movió con una sensualidad que lo dejó sin aliento.

"Ah, papi, no te preocupes. Solo disfruta", susurró Mercedes, sintiendo cómo su cuerpo respondía al del hombre.

"Mercedes, no podemos hacer esto", dijo Manuel, tratando de controlar su respiración y su creciente deseo. "María..."

Mercedes se inclinó hacia adelante, sus grandes senos rozando el pecho de Manuel. "Shh, papi. María está ocupada. Y tú estás aquí conmigo. Ahora."

Manuel intentó razonar con ella, pero la lujuria y la tentación eran demasiado fuertes. "Mercedes, esto es una locura.

No podemos hacer esto," insistió Manuel, sintiendo que todo se estaba descontrolando. Sin embargo, Mercedes no estaba de acuerdo. Con un movimiento ágil, se inclinó hacia adelante, llevando sus enormes tetas hacia la cara de Manuel.

Manuel intentó girar la cabeza, pero Mercedes lo detuvo, presionando sus pechos contra su rostro. "Ay, así olvidas a tu novia," susurró Mercedes, moviéndose lentamente sobre él, sintiendo su miembro endurecerse aún más bajo su cuerpo.

Manuel intentó hablar nuevamente, pero las palabras se ahogaron en sus tetas . "No podemos hacer esto," dijo, tratando de controlar su respiración y su creciente deseo.

Antes de que pudiera terminar su frase, Mercedes se movió con más decisión, empujando su enorme culo hacia abajo y llevando al miembro de Manuel dentro de su coñó.

Manuel se archó abruptamente al sentir el calor y la humedad de Mercedes envolver su polla. "¡Dios mío, Mercedes!" exclamó, su voz llena de sorpresa y deseo.

Mercedes se dejó caer sobre él, sus caderas moviéndose con una sensualidad que lo dejó sin aliento. "Shh, papi," susurró en su oído, su aliento caliente y húmedo.

Mercedes comenzó a moverse, sintiendo el enorme pollón de Manuel dentro de ella. "Joder, es enorme, papi," susurró, su voz cargada de lujuria y deseo. Manuel, incapaz de contener su propio deseo, dejó escapar un gemido bajo, sintiendo cada centímetro de su miembro ser envuelto por la calidez y la humedad de Mercedes.

Manuel, con las manos sobre los hombros de Mercedes, la guiaba en un ritmo que los llevaba al borde del frenesí. "Mercedes, Dios mío, estás tan apretada," gemía, su voz temblando con cada empujón.

"Nunca me había follo a un blanco con una polla tan enorme," susurró Mercedes, su respiración acelerándose mientras sentía cada centímetro de Manuel dentro de ella.

Manuel, con la respiración agitada y los ojos cerrados, intentó razonar con ella. "Mercedes, esto no es correcto. María..."

Mercedes se inclinó hacia adelante, sus manos en el pecho de Manuel, sintiendo cada latido de su corazón. María no está aquí. Solo estás tú y yo."

Manuel, a pesar de sus protestas iniciales, no pudo evitar sentir una oleada de lujuria al sentir a Mercedes moverse sobre él. "Mercedes, no deberíamos hacer esto.

María está esperándome," insistió Manuel, intentando en vano despegar su mente de la sensación de Mercedes moviéndose sobre él.

"Pero lo estamos haciendo," respondió Mercedes, su voz llena de desafío y lujuria. Ella se inclinó hacia adelante, sus grandes senos rozando el pecho de Manuel, y continuó con un susurro seductor: "Y no hay marcha atrás ahora, papi."

Manuel sintió un escalofrío recorrer su espalda al escuchar las palabras de Mercedes. La realidad de la situación comenzó a hundirse en él, y con ella, un torbellino de emociones contradictorias.

Mercedes, con una sonrisa perversa, se inclinó hacia adelante y susurró en su oído: "Ya eres mío ahora, papi. Lo siento por María, pero tú y yo solo estamos ahora."

Manuel, incapaz de negar la intensidad del momento, dejó escapar un suspiro profundo, sintiendo cómo su cuerpo respondía a las palabras y al calor de Mercedes. Su mente luchaba contra su deseo, pero su cuerpo ya había traicionado a su mente. Mercedes se movió con más intensidad, sintiendo cada latido de su corazón resonar en las venas de Manuel. "No te preocupes por María, papi," susurró, su respiración acelerándose con cada movimiento.

"Solo disfruta de mí." Con un empuje suave, Mercedes se deslizó hacia abajo, sintiendo cada centímetro del enorme pollón de Manuel dentro de ella. "Así, papi, suave y profundo."

Manuel, aunque intentaba mantener el control, se encontraba cada vez más sumergido en el placer que Mercedes le ofrecía. Cada movimiento de sus caderas le llevaba al borde del éxtasis, y sus gemidos se volvieron más y más intensos.

Mercedes a black curvaceous woman kiss manuel a White strong guy with passion on the bed

Mercedes, sintiendo la tensión en el cuerpo de Manuel, se inclinó hacia adelante y le besó con pasión.

Sin embargo, su beso fue interrumpido abruptamente cuando Manuel, con un impulso de deseo irrefrenable, agarró con fuerza su enorme trasero negro. Mercedes se sobresaltó, pero rápidamente se dejó llevar por la intensidad del momento. "Ahh, papi, así me gusta," susurró, sintiendo cómo Manuel la tomaba con más firmeza.

Manuel, incapaz de contener su deseo, dejó que sus manos exploraran el cuerpo de Mercedes con urgencia. Sus dedos se hundieron en su carne, sintiendo la suavidad y la firmeza de sus glúteos. "Mercedes, eres increíble," gemía, su voz llena de lujuria y desesperación.

"¿Te gusta mi enorme culo negro?" susurró Mercedes, moviéndose con más intensidad sobre él.

Manuel, incapaz de contener su pasión, asintió con un gemido. "Sí, Dios mío, sí. Estás locamente perfecta."

Mercedes, al escuchar su respuesta, se inclinó hacia adelante, sintiendo cómo su clítoris rozaba el pubis de Manuel. "Sí, papi, solo para ti. Solo para ti disfrutar."

Manuel, con las manos ahora en la cintura de Mercedes, guiaba sus movimientos con más firmeza. "Mercedes, eres insoportablemente sexy," gemía, su respiración agitada y su cuerpo empapado en sudor.

Sin previo aviso, Manuel embestía con su enorme polla el culo negro de Mercedes, haciéndola gemir de inmediato. "¡Dios mío, Manuel!" exclamó Mercedes, su voz llena de sorpresa y placer. "¡Eres tan grande, papi!"

El impacto del cipote de Manuel dentro de Mercedes fue intenso y lleno de pasión. Ella se agarró fuertemente a las sábanas, sintiendo cómo cada centímetro de su enorme polla llenaba su culo.

"Ah, papi, esto es increíble," gemía Mercedes, su voz llena de placer. "¡Vamos, papi, hazlo más fuerte! ¡Más fuerte!"

Con un gruñido de deseo, Manuel obedeció. Empujó con más fuerza, haciendo que Mercedes se arqueara de puro placer. "Sí, papi, así, así," susurró Mercedes, sintiendo cómo su cuerpo respondía a cada empujón. "Ahora, papi, cómeme las tetas mientras me follas"

Mercedes se inclinó hacia adelante, ofreciendo sus enormes senos a Manuel. Él, sin perder el ritmo, se inclinó y los atrapó con su boca hambrienta.

Entre jadeos y gemidos, Mercedes continuó sus movimientos, impulsándolo aún más. "Dios, sí, así, sigue, sigue, sigue," susurró Mercedes, su voz cargada de lujuria y deseo. La habitación se llenó de un eco de gemidos y suspiros, el sonido del cuero contra la piel, y el olor de la piel sudorosa y el sexo. Mercedes sentía como si estuviera en una especie de trance, donde solo existían ella y Manuel, y el placer que compartían.

Manuel, con las manos firmemente agarrando las nalgas de Mercedes, siguió el ritmo que ella establecía, empujando más fuerte y más profundo con cada movimiento.

"Dios mío, Mercedes, estás tan apretada," gemía, su voz llena de deseo y placer. "Relájate, papi," susurró Mercedes, sintiendo cómo cada empuje de Manuel la llevaba al borde del éxtasis. " llename con tu leche."

Manuel, con la respiración agitada y el cuerpo empapado en sudor, no pudo evitar sentir una oleada de lujuria al escuchar las palabras de Mercedes. "Mercedes, estás loca," dijo, intentando mantener el control, pero su cuerpo ya había traicionado a su mente.

Con cada embestida, sentía cómo su placer alcanzaba niveles insoportables. "Dios mío, Mercedes, te tengo que tener."

Manuel no pudo contenerse más. Embistió con una fuerza desesperada, sintiendo cómo su polla explotaba en un orgasmo intenso dentro de Mercedes. "¡Mercedes, estoy viniendo adentro!" gritó, sin dejar de embestir, sintiendo cómo su semen llenaba cada rincón de su coño.

Mercedes, sintiendo la calidez de su leche dentro de ella, gimió de placer. "Sí, papi, así, llena mi coño.

Siente cómo te aprieto, cómo te deseo," susurró Mercedes, sus gemidos aumentando en volumen y pasión. La polla de Manuel no dejaba de eyacular, cada embestida fue más intensa que la anterior, cada chorro de semen más abundante.

Mercedes sintió cómo su coño se llenaba de leche quemante. "¡Dios, Manuel! ¡Te vino todo adentro!" exclamó Mercedes, su voz llena de sorpresa y éxtasis.

Manuel, jadeando y agotado, finalmente se detuvo, su cuerpo empapado en sudor. "Mercedes, estás insoportable," dijo, tratando de recuperar el aliento.

Mercedes se deslizó hacia abajo, sus caderas aún arqueadas y su coño aún lleno de semen. "Papi, ¿todavía puedes seguir?" preguntó, con una sonrisa pícara en los labios.

Manuel, aunque agotado, todavía deseaba más.

Sintió cómo su polla comenzaba a endurecerse nuevamente dentro de Mercedes. Ella, al notar el movimiento, se detuvo y miró a Manuel con una sonrisa traviesa. "Hacemos un 69? O ya no aguantas el ritmo?" preguntó Mercedes, sus ojos brillando con lujuria.

Manuel, intentando recuperar el aliento, asintió con la cabeza. "Sí, quiero más," respondió, su voz llena de deseo. Mercedes se inclinó hacia atrás, tomando la cabeza de Manuel con firmeza. "Mercedes, Dios mío," murmuró, su voz temblando con anticipación. "Lo siento, papi," dijo Mercedes con una sonrisa traviesa. "Abre esa boca, vas a probar un enorme coño negro." Manuel, aunque se sorprendió por la sugerencia, no pudo evitar sentir una oleada de lujuria. Miró a Mercedes con deseo y curiosidad. "¿En serio?" preguntó, su voz cargada de anticipación. Mercedes asintió con una sonrisa pícara, sintiendo cómo su cuerpo respondía a la idea. "Sí, papi.

Ahora, coloca tu cabeza aquí," Mercedes ordenó, empujando a Manuel hacia el borde de la cama y colocando su enorme culo negro sobre su cara. Manuel, sorprendido pero anticipando el placer que se avecinaba, obedeció. Mercedes se inclinó ligeramente hacia adelante, sintiendo cómo el cuero de Manuel tocaba sus labios.

"¡Mercedes, Dios mío!" exclamó Manuel, su voz muffled por el culo de Mercedes. Ella se rió suavemente, sintiendo cómo el aliento de Manuel se calentaba entre sus piernas. "Tranquilo, papi.

Relájate y disfruta," Mercedes susurró, sintiendo cómo Manuel seguía el movimiento de su enorme culo negro hacia su cara. Mercedes se inclinó ligeramente hacia adelante, sintiendo cómo el rostro de Manuel se enterraba en su piel morena y suave. El contacto era electrizante, y Mercedes pudo sentir la respiración de Manuel a través de la carne de sus nalgas.

Manuel, aunque inicialmente sorprendido, se dejó llevar por el momento. La sensación de las nalgas de Mercedes sobre su rostro era nueva y excitante. Lentamente, comenzó a explorar su cuerpo con su lengua, sintiendo cómo Mercedes se inclinaba más hacia adelante, ofreciéndole un mejor acceso.

Manuel, sin dudarlo, lamió suavemente su culo, disfrutando de la textura y el sabor de su piel. Mercedes, al sentir la lengua de Manuel en su trasero, gimió de placer.

"Joder, sí que te gusta el chocolate negro de mami," susurró, sus caderas moviéndose lentamente sobre su rostro, ofreciéndole más de su piel morena.

"Ahora, papi, vamos a ver quién tiene la lengua más poderosa." Mercedes se inclinó hacia adelante, sintiendo la respiración de Manuel en su piel, y añadió con una sonrisa traviesa: "Ahora voy a devorar tu cipote."

Manuel, sorprendido y excitado por la propuesta, se levantó lentamente, sintiendo su cuerpo ya de nuevo erecto y deseoso. La mente de Mercedes trabajaba rápido, planeando su siguiente movimiento. Con un empujón suave, deslizó a Manuel hacia el borde de la cama, colocándolo en la posición perfecta para el 69 que había sugerido.

Mercedes se inclinó hacia abajo, su enorme culo negro envolviendo la cara de Manuel, y su boca encontrando su polla, ya otra vez dura y ansiosa. "Mmm, Dios mío, papi," susurró Mercedes, saboreando su miembro en su boca. "Sabes que siempre quise probar tu cipote."

Manuel, aunque inicialmente sorprendido por la propuesta de Mercedes, no pudo evitar sentir una oleada de lujuria al sentir su boca caliente y húmeda envolviendo su polla. "Mercedes, yo..." comenzó a decir, pero sus palabras se ahogaron en un gemido bajo cuando ella comenzó a moverse con más firmeza.

Mercedes sintió a Manuel endurecerse entre sus labios y, sin dudar, se deslizó hacia abajo, tomando su enorme cipote en su boca. Manuel gemía de sorpresa y lujuria, sintiendo su polla ser envuelta por la calidez y la humedad de Mercedes. "Dios mío, Mercedes," exclamó, su voz temblando con deseo y anticipación. "No puedo creer que estés haciendo esto." Mercedes, con su boca llena, respondió con un hum sobre su polla, haciéndolo gemir aún más.

"Jo...de..es en...or...me...glog glog glog," balbuceó Mercedes, sintiendo la polla de Manuel empujando hacia su garganta, mientras su saliva se derramaba por los lados de su boca. Manuel, con los ojos cerrados y la respiración agitada, sintió una oleada de lujuria recorrer su cuerpo. La fricción de su polla dentro de la boca de Mercedes era insoportablemente placentera, y cada sonido que escuchaba de ella solo aumentaba su deseo.

Manuel, con los dedos enredados en el cabello rizado de Mercedes, la sintió moverse con más intensidad, sintiendo cada centímetro de su polla ser envuelto por su boca.

Sin previo aviso, Mercedes empujó su cuerpo hacia adelante, llevando a Manuel más profundamente dentro de su garganta. El movimiento fue rápido y sin piedad, y Manuel sintió cómo su polla era envuelta completamente por la calidez y la humedad de Mercedes. "Ahh, papi, tómalo todo," susurró Mercedes, su voz cargada de lujuria y desafío.

Manuel, sorprendido por la intensidad del movimiento, sintió un escalofrío recorrer su espalda. La sensación de ser tomado completamente por Mercedes era como ninguna otra, y su cuerpo respondió instantáneamente.

"Correte en... mi boca... glog... llename la... garganta," Mercedes balbuceó mientras sintió la polla de Manuel endurecer aún más en su boca. La saliva de Mercedes se derramó por los lados de su boca, mojando su rostro y sus pechos.

Manuel, incapaz de contener su pasión, empujó su polla más profundamente en la garganta de Mercedes, sintiendo cómo sus gemidos se volvían más intensos y desesperados. "Dios mío, Mercedes, estás insoportable," gemía, sus manos agarrando con fuerza el cabello rizado de Mercedes.

Mercedes, aunque sintió que su garganta se estrechaba, no dejó de moverse.

La sensación de sentir la polla de Manuel cada vez más dura y grande dentro de su boca era demasiado placentera para detenerse. "Así, papi, más fuerte," susurró Mercedes, su voz apenas audible a través de la garganta llena. Manuel, incapaz de resistir más, sintió una oleada de placer sobrecogerlo. Con un gemido profundo y agitado, empujó su polla hacia la garganta de Mercedes con toda su fuerza. "¡Dios mío, Mercedes, voy a correrme!" exclamó, su voz llena de desesperación y lujuria.

Con un gemido final y agitado, empujó su polla hacia la garganta de Mercedes con toda su fuerza.

Con esas palabras, Manuel se liberó, eyaculando con fuerza en la boca de Mercedes. Ella, sorprendida pero dispuesta, sintió cómo su boca se llenaba de su leche caliente y espesa. Manuel gemía de puro placer, sintiendo cada contracción de su cuerpo como si estuviera viviendo un momento eterno. Mercedes, aunque sorprendida por la fuerza de su orgasmo, se aseguró de tragar cada gota, disfrutando del sabor y la textura de su semen.

Con la boca llena de su leche, se levantó lentamente, sus labios brillando con el semen de Manuel. "Mmm, qué delicioso," susurró Mercedes, con una sonrisa pícara en los labios. "Echamos otro?"

Manuel, todavía jadeando y tratando de recuperar el aliento, miró a Mercedes con una mezcla de sorpresa y lujuria. "¿En serio? ¿Quieres más?" preguntó, su voz cargada de deseo. Mercedes asintió, su sonrisa creciendo aún más. "Claro que sí, papi.

Ahora quiero sentir esa polla enorme dentro de mí, a cuatro patas," Mercedes susurró con una sonrisa pícara, mientras se levantaba lentamente y se colocaba en el borde de la cama, ofreciéndole el trasero desnudo y redondo. Manuel, aunque aún jadeando y tratando de recuperar el aliento, no pudo evitar sentir una oleada de lujuria recorrer su cuerpo al escuchar las palabras de Mercedes. "Mercedes, estás insoportable," dijo, tratando de ocultar la excitación en su voz. "Sabes que no deberíamos hacer esto." Mercedes se giró hacia él, sus ojos brillando con desafío y deseo. "Pero lo estamos haciendo, papi.

Ahora, mete esa enorme polla en mí y disfruta," susurró Mercedes, moviéndose hacia atrás y ofreciéndole su culo bien formado. Manuel, aunque sabía que lo que estaba haciendo era incorrecto, no pudo resistirse a la invitación. Su cuerpo respondía a un impulso primario, y su mente luchaba en vano por detenerlo. Se levantó de la cama, su polla ya dura y lista, y se colocó detrás de Mercedes, sintiendo la emoción y la culpa mezclarse en su pecho.

Mercedes se arrodilló en la cama, apoyando sus manos en las rodillas y levantando su trasero hacia Manuel. "Venga, papi, no me dejes esperando.

Quiero sentir esa enorme polla dentro de mí," susurró Mercedes, arrodillándose en la cama y levantando sus enormes nalgas negras hacia Manuel.

Manuel, sintiendo una mezcla de culpa y deseo, se colocó detrás de Mercedes y tomó su enorme culo en sus manos. "Dios mío, Mercedes," murmuró, sintiendo la suavidad y la firmeza de su piel. "Eres increíble."

Con un impulso decidido, Manuel cogió su enorme culo negro y penetró su coño con fuerza. Mercedes gimió de placer al sentir la polla de Manuel llenar cada rincón de su vagina.

"Oh, Dios mío, papi, más duro," susurró, sus caderas moviéndose en sincronía con los empujes de Manuel. De repente, sintió una fuerte sacudida en su trasero, acompañada de un sonido sordo y un dolor agudo. Manuel, en un impulso de lujuria y descontrol, había sacado su mano y le había dado una bofetada en el culo, dejando una marca roja y brillante. Mercedes se sobresaltó por el golpe, pero rápidamente se dejó llevar por el placer que sentía.

"¡Sí, papi, así! ¡Más fuerte! ¡Dame más!" Manuel, con una mezcla de culpa y lujuria, no pudo evitar seguir el mandato de Mercedes. Su cuerpo respondía al impulso primario, y su mente luchaba en vano por detenerlo. Embistió con más fuerza, sintiendo cómo su polla reclamaba cada centímetro del cuerpo de Mercedes. "Dios mío, Mercedes," gruñó, su voz cargada de deseo y desesperación. "Tú eres insoportablemente sexy."

Mercedes, con las manos en las rodillas, se arqué aún más, ofreciéndole su culo desnudo y redondo.

"¡Más fuerte, papi! ¡Dame todo lo que tienes!" gritó, su voz llena de placer y desafío. Manuel, sintiendo la urgencia en su tono, obedeció con gusto. Embistió con más fuerza, sintiendo cómo su polla golpeaba profundamente en el coño de Mercedes.

"¡Ahhh, sí, papi, así! gritó Mercedes, su voz llena de placer y desesperación. Cada embestida de Manuel la llevaba al borde del éxtasis, y sus gemidos se volvieron más agudos y desesperados. Manuel, con las manos aún firmemente agarrando sus nalgas, guiaba sus movimientos con más intensidad.

Cada embestida resonaba con un sonido húmedo y osceno, llenando el aire con el aroma de su sexo. Mercedes, sintiendo cada centímetro de su polla dentro de ella, dejó escapar un grito lleno de placer y desafío. "María, tu novio me está destrozando, jaajaja," exclamó, su voz llena de burla y lujuria.

"¡Mierda, Manuel, eres la mejor verga que me he follo!" Mercedes gritó, su cuerpo temblando bajo los embates de Manuel. "¡Oh, Dios mío, papi, no pares!"

Manuel, a pesar de su culpa y la voz interior que gritaba que esto estaba mal, no pudo evitar sentirse halagado por las palabras de Mercedes. La emoción y el placer que sentía al escuchar esas palabras eran sobrecogedores. Con una mano aún agarrando firmemente el trasero de Mercedes y la otra apretando su cintura, Manuel embistió con más fuerza, sintiendo cómo su polla reclamaba cada centímetro del cuerpo de Mercedes.

"Mercedes, eres la mejor mujer que me he follo," gruñó entre dientes, sintiendo cómo su cuerpo se descontrolaba cada vez más. Su mente luchaba por recordarle que esto estaba mal, que María estaba esperándolo, pero su cuerpo y su deseo eran demasiado fuertes.

Mercedes, sintiendo las palabras de Manuel y el aumento de la intensidad de sus embestidas, se arqueó aún más, ofreciéndole total acceso a su cuerpo. "Sí, papi, dame más," gemía, su voz llena de placer y desesperación.

Con esas palabras, Manuel sintió una oleada de lujuria recorrer su cuerpo, impulsándolo a embestir con más fuerza y descontrol. "Dios mío, Mercedes," gruñó, sus manos apretando con más firmeza sus nalgas redondas y perfectas. "Voy a destrozarte."

La habitación resonó con el sonido de sus cuerpos chocando, el jadeo de Mercedes y los gemidos de Manuel llenando el aire. Manuel embestía con una intensidad que lo sorprendía a sí mismo, sintiendo cómo cada embestida lo acercaba más al borde del éxtasis.

De repente, Mercedes dejó escapar un gemido profundo y agitado, su voz llena de placer y deseo. "¡Oh, Dios mío, Manuel, más fuerte! exclamó, su cuerpo temblando bajo los embates de Manuel.

El sonido de su voz, cargado de lujuria y pasión, encendió aún más el deseo de Manuel. Mercedes dejó escapar un grito, su cuerpo arqueándose hacia atrás para encontrar un ángulo más profundo. ¡Más fuerte, más fuerte!" gritó, sus gemidos inundando la habitación.

Con un movimiento ágil y sin perder el ritmo, Mercedes se giró y Manuel se tiró sobre sus tetas, sin dejar de embestir su coño. La sensación de su enorme polla dentro de ella mientras sus manos exploraban sus senos era una mezcla de dolor y placer que hizo que Mercedes gritara de puro éxtasis. "¡Ahh, Manuel! ¡Sí, así, más fuerte!"

Manuel, sintiendo las cálidas y firmes tetas de Mercedes bajo su cuerpo, fue incapaz de contener su deseo. Sus manos apretaban con firmeza mientras sus embestidas se volvían más profundas y desesperadas.

"¡Oh, Dios mío, Manuel!" gritó Mercedes, sintiendo cada centímetro de su polla dentro de ella. "¡Sigue, sigue, no pares!" Manuel, empujado por una oleada de lujuria, no pudo evitar obedecer. Embistió con más fuerza, sintiendo cómo su polla reclamaba cada rincón del cuerpo de Mercedes.

De repente, Mercedes agarró la cabeza de Manuel y, con un empujón fuerte, lo obligó a dirigirse hacia sus enormes tetas negras. "Lámelas, papi," ordenó, su voz cargada de autoridad y lujuria.

Sin dudarlo, Manuel inclinó su cabeza y comenzó a lamer suavemente uno de sus enormes pechos. La sensación de su piel morena y suave bajo su lengua fue electrizante, y Manuel no pudo evitar sentir una oleada de deseo recorrer su cuerpo. Mercedes gimió de placer al sentir la lengua de Manuel recorrer sus senos, sus manos apretando con fuerza la cabeza de Manuel para mantenerlo en su lugar. "Sí, papi, así, más fuerte," susurró, su voz llena de lujuria y desafío.

De repente, Manuel, sintiendo la urgencia en su tono, no pudo evitar pronunciar: "Joder, tus tetas son enormes." Mercedes, al escuchar las palabras de Manuel, dejó escapar una carcajada. "Y tú no tienes idea de lo que puedo hacer con ellas," respondió con una sonrisa pícara, mientras empujaba su trasero hacia él, invitándolo a seguir embistiendo con más fuerza.

Manuel, sin dejar de follar a Mercedes, se inclinó ligeramente y tomó uno de sus enormes pechos en su boca.

La sensación de sus labios cerrándose alrededor de su piel morena y firme fue electrizante. Sin previo aviso, Manuel mordió suavemente su pezón, sintiendo las texturas y sabores de la piel de Mercedes en su boca. Mercedes dejó escapar un grito mezcla de placer y sorpresa al sentir los dientes de Manuel clavarse en su piel. "¡Ahh, papi, muerde más fuerte!" exclamó, su voz llena de lujuria y deseo. Manuel, incitado por la reacción de Mercedes, mordió con más fuerza, sintiendo como su boca se llenaba con la carne de su pecho.

Mercedes, sintiendo el dolor y el placer mezclarse en un torbellino de sensaciones, jadeó con fuerza. "Sí, papi, así, más fuerte," susurró, sus manos ahora enredándose en el pelo de Manuel para mantenerlo en su lugar.

Con un movimiento fluido, Mercedes se arrodilló en la cama, ofreciendo su trasero desnudo y redondo a Manuel. "Voy a ponerme de rodillas y usar estas tetas enormes, papi," anunció con una voz llena de lujuria y desafío. Manuel, sorprendido y excitado por la propuesta, se inclinó hacia adelante, dispuesto a complacerla.

Mercedes, con una sonrisa pícara, agarró su enorme polla con sus manos y la guió hacia sus enormes tetas. "Voy a hacerte una paja con mis tetas," susurró, sintiendo su piel morena y suave envolver su miembro. Manuel, con los ojos cerrados y la respiración agitada, se dejó llevar por la sensación de sus pechos cálidos y firmes. Mercedes comenzó a mover sus tetas hacia arriba y hacia abajo, sintiendo cómo su piel rozaba suavemente su polla. "¡Oh, Dios mío, Manuel! Sientes esto," gemía, su voz llena de lujuria y desafío.

Mercedes a curvaceous black woman on her knees in front of manuel standing

Mercedes a curvaceous black woman on her knees in front of manuel standing

"No sé si puedo soportar mucho más." "Joder, Mercedes..." susurró Manuel, su respiración agitada y su cuerpo empapado en sudor. "Este placer es insoportable." Mercedes se arqueó hacia atrás, ofreciéndole su trasero desnudo y redondo, invitándolo a seguir embistiendo con más fuerza. Manuel, sin perder el ritmo, sintió su cuerpo responder a la invitación. "Dios mío, Mercedes, no puedo más," gemía, sus manos aún firmemente agarrando sus nalgas. Mercedes, sintiendo la urgencia en su tono, respondió con una voz cargada de lujuria y desafío. "Papi, tienes que aguantar.

Mira cómo se siente tu polla entre mis tetas," susurró Mercedes, siguiendo moviendo sus enormes tetas alrededor del enorme cipote de Manuel. La sensación de la piel caliente y suave de Mercedes envolviendo su miembro era abrumadora, y Manuel no pudo evitar gemir de placer. "Dios mío, Mercedes, esto es increíble," murmuró, su voz cargada de deseo y lujuria mientras se dejaba llevar por las sensaciones. Mercedes, con una sonrisa pícara en los labios, aumentó la velocidad y la presión de sus movimientos. "Las tetas de tu novia no pueden hacer esto, papi.

Sólo mías son lo suficientemente grandes para hacerte correrte así." "Dios, no puedo, no puedo, me voy a correr," jadeó Manuel, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba al límite. La apretura de sus nalgas, el roce de sus pechos y la intensidad de sus embestidas lo llevaban al borde del éxtasis. Mercedes, al escuchar su jadeo, sonrió con satisfacción y apretó aún más sus tetas alrededor de su polla. "Así, papi, deja que te folle con mis tetas.

Te va a encantar," murmuró Mercedes, empujando con más fuerza contra él. Manuel, sintiendo cómo su control se desvanecía, sintió una oleada de placer recorrer todo su cuerpo. Cada embestida era una invitación a perderse en el mundo de Mercedes, un lugar donde las preocupaciones y el sentido de la moral se desvanecían frente al deseo primordial.

Con un gemido final y lleno de deseo, Manuel sintió cómo su cuerpo se tensaba hasta el límite. La apretura de las nalgas de Mercedes, el roce de sus pechos y la intensidad de sus embestidas lo llevaban al borde del éxtasis. Mercedes, al sentir la urgencia en su tono, aumentó la velocidad y la presión de sus movimientos. "Sí, papi, dame todo. Venga, correte en mis tetas," susurró Mercedes, su voz cargada de lujuria y desafío.

Con un gruñido profundo y desesperado, Manuel no pudo contenerse más.

Con un último empuje fuertísimo, sintió cómo su polla explotaba en una oleada de semen caliente, cubriendo las enormes tetas de Mercedes. "¡Mercedes, estoy corriéndome en tus tetas!" gritó, su voz llena de puro éxtasis.

Mercedes a curvaceous black woman in lingerine covered in milk

Mercedes, al sentir el semen tibio de Manuel recorriendo su piel morena y firme, dejó escapar un gemido de satisfacción. "Sí, papi, así, llena mis tetas con tu leche," susurró, sintiendo cómo su piel se empapaba con cada chorro de semen.

De repente, Mercedes se inmovilizó, sorprendida por un nuevo estallido de flujo. "¡Dios mío, Manuel, tienes una manguera!" exclamó, su voz llena de asombro y desconcierto.

Manuel, también sorprendido, soltó un gemido profundo y prolongado. "Lo siento, Mercedes, no puedo parar," dijo, jadeando entre embestidas. La sensación de su polla siendo envuelta por los pechos de Mercedes era demasiado intensa, y su cuerpo respondía de manera incontrolable.

Mercedes, aunque sorprendida, no dejó de moverse.

Con un gesto lento y deliberado, extendió su mano y tomó su enorme polla, aún humedecida por el semen, y comenzó a lamerla lentamente, sintiendo el sabor salado y amargo del fluido de Manuel en su lengua. "Gracias por este polvazo, papi," susurró, su voz cargada de gratitud y lujuria. "Tus tetas son perfectas para esto." Manuel, todavía jadeando y tratando de recuperar el aliento, miró a Mercedes con una mezcla de sorpresa y admiración. "Mercedes, eres increíble," dijo, su voz temblando con deseo y agradecimiento.

Read on DreamPress