Chapter 4: Resolution
Contempló con una sonrisa pícara a Manuel, quien, todavía jadeando, se esforzaba por sostener su cuerpo. De repente, el sonido de la puerta del baño que se abría les alertó. Manuel, con los ojos muy abiertos, se giró hacia el baño y vio a María, quien, paleando de enfado, miraba la escena con desconcierto y tristeza. "Manuel, ¿qué demonios estás haciendo?" preguntó María, su voz temblando con ira y sorpresa. Mercedes, sin inmutarse, se levantó lentamente, su cuerpo aún cubierto de semen y con una sonrisa en los labios. "Hola, María," dijo, con una calma que irritaba aún más a María.
"Lo siento si te he interrumpido, pero parece que Manuel aquí está disfrutando de un momento de relax. ¿No es así, Manuel?"
Mercedes soltó una carcajada al ver la cara de María, una mezcla de sorpresa, tristeza y rabia. María, inconscientemente, llevó una mano a su boca, tapando una sonrisa nerviosa. "¿Qué? ¿Te parece gracioso?" preguntó, sus ojos brillando con ira.
"Sí, un poco," respondió Mercedes, con una sonrisa traviesa. "Tu cara es un poema. No puedo evitar reírme, María.
Después de todo, tu novio se ha corrido tres veces conmigo. Mercedes no se detuvo en su camino hacia el armario, seleccionando una toalla con la que limpiaba los restos de semen en su piel. Manuel, aún jadeando y tratando de ocultar su desnudez detrás de una sábana, intentaba encontrar las palabras adecuadas para explicar su comportamiento. Sin embargo, Mercedes parecía disfrutar de su incomodidad, sonriendo con picardía mientras se secaba.
"Tres veces, María. Lo siento si eso te molesta, pero parece que tu chico tiene una preferencia por mis tetas.
Mercedes se levantó de la cama, su cuerpo aún cubierto con el semen de Manuel, y se dirigió hacia él. Con una sonrisa pícara, se inclinó y besó a Manuel en los labios. "Cuando quieras, podemos repetir," susurró contra su boca, antes de alejarse y dirigirse al baño.
María, aún en la puerta del baño, no podía creer lo que acababa de ver. Sus manos temblaban y su rostro estaba pálido. "Manuel, ¿qué haces?" preguntó nuevamente, esta vez con la voz quebrada. Manuel, aún sentado en la cama y cubierto con una sábana, no sabía qué decir. La mirada de María lo hacía sentirse aún más incómodo y culpable.
Manuel, intentando encontrar las palabras adecuadas, finalmente susurró, "Lo siento, María. Lo siento mucho." Su voz era apenas un murmullo, pero cada sílaba resonaba con un peso inmenso. Manuel sabía que lo que había hecho no solo había traicionado a María, sino también a sí mismo. Su corazón latía con fuerza mientras trataba de procesar lo que acababa de ocurrir.
María, con los ojos llenos de lágrimas, miró a Manuel con una mezcla de tristeza y rabia. "¿Qué has hecho, Manuel?" preguntó, su voz temblando con emoción.
Mercedes, aún en pie y con una sonrisa traviesa en los labios, puso una mano en la cintura y se inclinó hacia Manuel. "¿Em... follarse a tu compañera negra?" preguntó, con una voz llena de desafío y picardía.
Mercedes a curvaceous black woman leaves the bedroom showing off her body