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Fantasy

A Twisted Wish

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Dan go a hotel in Arabia and he find a Magic lamp with a genie. He make three wishes. The first wish "he want a Magic bag that he can take anything that he want of it." The second wish "to become attractive and charming to the people Next to him". And the third wish "that in his relation with other people the woman should be sumissive, hot and obey to the man. But soon he discover that his second wish transform him in the woman Desire the any man Next to him. And the third wish acts on her now.

Chapter 17: Woman live

20 años después.

After obtaining the magical bag and securing their financial needs, Mouna and Hasif retreated to a secluded country house far from the city. Hasif had been explicit about the rules Mouna must follow to prevent further transformations. The most crucial ones were that she was never to leave the house without him and that they were never to separate outside its walls. Mouna had grudgingly accepted these rules, still reeling from the fact that she was now a woman and unsure of what her future held.

Months passed, and Mouna settled into her new life as a wife and homemaker. She cooked, cleaned, and took care of Hasif's every need, feeling like a prisoner in her own home. But there was something else that also consumed her thoughts: the growing desire between her legs. She couldn't shake off the memories of the pleasure Hasif had given her, and she couldn't deny that she wanted more.

She was a prisoner in her own body, unable to resist the desires that consumed her.

With four children under their roof, Mouna and Hasif's once peaceful home now echoed with laughter, cries, and the constant hum of activity. Their brood consisted of twins, Yasmine and Yusuf, who were seven years old and full of energy; Amina, their five-year-old daughter, who was already showing signs of her mother's fiery spirit; and Erik, the older one que habia ido a la universidad en el ultimo añl, with his father's easygoing nature. Despite the chaos, Mouna found joy in being a mother, even if it meant her days were filled with diapers, tantrums, and endless cooking. Hasif, meanwhile, doted on their children, his stern exterior softening whenever they were near. Yet, beneath the surface of their seemingly idyllic family life, tensions simmered, remnants of the past that neither could forget.

Hasif had left for a week with the three youngest to a theme park. Mouna hadn't gone along, fearing she might transform into another woman.

Erik llegaría ese fin de semana de la universidad , she anticipated his arrival with mixed emotions.

Mouna pensaba como había pasado los últimos años de su vida transformada en una mujer casada con Hasif y criando a sus hijos en el campo. A veces se sentía feliz, especialmente cuando estaba con sus hijos, pero otras veces, como ahora, se sentía atrapada y sin escape. Ella todavía anhelaba ser Dan, el hombre que había sido antes de conocer a Hasif y que había deseado desesperadamente que ella volviera a serlo.

Pero ahora que Hasif se había convertido en un hombre y era el dueño de su vida, eso ya no era una opción.

Mouna no podía evitar sentirse frustrada y atrapada en su nueva realidad. Pero al mismo tiempo, sentía una fuerte atracción hacia Hasif. Él era atractivo y carismático, y ella no podía resistirse a sus encantos.

Su cuerpo tampoco había envejecido como la había hecho Hasif que había envejecido estos veinte años ahora era un hombre de cincuenta y tantos. Mientras que ella seguía siendo joven según los deseos de Hasif y por lo tanto mucho más atractiva. Mouna se sentía cada vez más cohibida por la situación en la que se encontraba y se sentía incapaz de salir de esa vida con Hasif, que tantas veces le había atrapado.

Perdida en estos pensamientos notó como la puerta de la casa se abría.

Antes de que se abriera totalmente notó como su cuerpo empezaba a cambiar

Mouna felt a tingling sensation coursing through her body. Her hijab dissolved, replaced by a frilly white apron tied around her waist, and a black, low-cut corset that pushed her newly enlarged breasts up and together. Her dark trousers morphed into a short, pleated black skirt, and her sensible shoes became patent leather heels. Her hair cascaded down her back in loose waves, now a warm chestnut color, and her skin took on a creamy white hue. She watched in awe as her muscles toned and tightened, her waist cinching in while her hips and bust expanded, filling out her new uniform perfectly. Even her makeup changed, her eyes now framed by dark, sultry lashes and smoky shadow, her lips plumped and painted a deep red. When the transformation finally ceased.

Erik entró y se sorprendió de ver aquella sirvienta tan sensual parada delante de él.

"¿Quién eres tú?" preguntó, arqueando una ceja con curiosidad.

"Soy Daisy, la sirvienta de la casa", respondió la sirvienta, con una sonrisa en los labios. No podía creer lo que estaba pasando, años había pasado de su última transformación y ahora se transformaba delante de su hijo.

Erik no podía apartar la mirada de la mujer que tenía delante y sentía como si su cuerpo se estuviera encendiendo.

-Bueno, hola Daisy, ¿Donde están mis padres? -preguntó Erik, intentando controlar la excitación que estaba sintiendo.

-El señor y la señora se han ido por una semana con sus hijos -respondió la sirvienta automáticamente sabiendo que se había incluido.

Erik suspiró cuando escuchó la noticia, estaba cansado de la universidad y ansioso por relajarse un poco antes de las vacaciones de verano. Se sorprendió bastante de ver aquella mujer tan sexy trabajando para su familia , pero no dijo nada más.

-Bueno, entiendo, gracias Daisy -respondió Erik, con una sonrisa en los labios. -puedes ayudarme con las maletas.

-Claro, déjalas en el suelo -dijo Daisy, llevándose las manos a la cintura.

Erik las dejo y fue a la cocina a prepararse algo, no sin antes echar una mirada al increíble cuerpo de aquella sirvienta.

Daisy cogió las maletas de Erik y las llevó a su habitación.


*Oh, mon Dieu,* Daisy thought, her mind racing as she took in her new appearance. *After all these years, I've finally transformed... into this.* She looked down at her body, barely contained by the revealing maid's uniform. Her hands trembled as she touched her now-plump lips, her enlarged breasts, her hips that seemed to sway even when she stood still. She knew exactly what this meant – she was the embodiment of every man's fantasy, including her son's. A shiver ran down her spine, a mix of fear and disbelief. *How could I have been so foolish?* she chided herself. *To think that wishing to be desired would lead to this.* She took a deep breath, her heart pounding in her chest. *What am I going to do now?* Daisy asked herself, staring at her reflection in the mirror.

Dejo las cosas de Erik en la habitación, y pensó que despues de tantos años ya no era Mouna y podía escapar de las garras de Hasif.

Fue a su habitación con rapidez y cogió el bolso mágico que habían usado tantas veces. Podía escapar con el y quizás intentar llegar, sabía que los deseos del genio seguían ahí

y si se encontraba con cualquier hombre se transformaría en la mujer perfecta para él, pero al menos tenía una oportunidad de ser Dan otra vez. Llevaba el bolso en su mano derecha y su corazón trepidaba.

Fue hacia la puerta de atras para no volver a encontrarse con Erik. Cuando abrió la puerta notó que no podía dar una paso más , su cuerpo se había quedado completamente paralizado. Pensó que tenía que escapar, pero sus pies no quisieron obedecerla. Su corazón latía cada vez más fuerte y sentía que se le aceleraba el pulso.

Miró hacia abajo y notó que su busto estaba notablemente más grande que antes, con un escote de sirvienta que enseñaba sus enormes tetas. Sus pensamientos se tornaron cada vez más íntimos y perversos.

Una frase vino a su mente formulada años anteriores por Hasif "no puedes salir de la casa sino es conmigo". Se dió cuenta entonces que incluso transformada en otra mujer las órdenes de Hasif la seguía persiguiendo, estaba atrapada.

Su cuerpo seguía resistiéndose a moverse, como si un hechizo o una maldición lo hubiera paralizado.

"No puedo creer que esté pasando esto", pensó. "Me he convertido en una esclava del deseo de mi propio hijo y encima no puedo escapar de esta casa".

-¿Te encuentras bien? -oyo una voz detrás suya. Se giro para ver a Erik parado en la puerta, con una ceja arqueada y una expresión de preocupación en su rostro.

-Estoy bien, solo me sentí mareada un momento -menti Mouna, forzando una sonrisa en su rostro. Su corazón se aceleraba, y sintió como un sudor frío recorría su espalda. No sabía qué decirle a Erik sobre lo que estaba pasando, o cómo explicarle lo que sentía.

Sus pensamientos se encontraban en un caos, y solo podía pensar en cómo escapar. Pero se dio cuenta de que estaba verdaderamente atrapada en su propio cuerpo y las órdenes de Hasif.

-Perfecto -dijo Erik volviendo a escanear su cuerpo con la mirada. - estoy algo cansado y me voy a acostar. Ocúpate de tus asuntos.

Daisy asintió y empezó a moverse automaticamente

As Erik retreated to his room, Daisy found herself compelled to follow his orders. She began to tidy up the house, dusting surfaces and vacuuming floors with an efficiency she hadn't known she possessed. Her new body moved with a grace and fluidity that surprised her, her hips swaying naturally as she worked. She caught sight of herself in the mirror, pausing to admire her reflection. She looked every inch the perfect maid, her uniform hugging her curves in all the right places. A small smile played at the corners of her mouth as she continued her task, a strange sense of satisfaction washing over her.

The house was soon spotless, and Daisy found herself standing in the kitchen, unsure of what to do next.

Ella intentó escapar de la casa varias veces pero sin conseguirlo.

Erik, meanwhile, had settled into his bed and found himself unable to shake off thoughts of the mysterious Daisy. Her voluptuous curves, seductive eyes, and seemingly subservient demeanor were all too alluring. He closed his eyes and let out a low growl, imagining what it would be like to claim her as his own.

Daisy, in the meantime, had begun to feel restless.

She knew she had to do something to break free from this maddening cycle of transformation, attraction and slavery. With her newfound determination, she decided que si conseguía que su hijo le dejara salir quizá la orden de el en Daisy fuera mas importante que la orden de Hasif de quedarse en la casa.

Erik lay on his bed, his heart still racing from the encounter with Daisy. He closed his eyes, her image burned into his mind - her curves, her lips, her eyes. He couldn't help but imagine what it would be like to touch her, to claim her as his own. His hand drifted down his body, his breathing growing heavier as he lost himself in his fantasies.

He couldn't shake off the thought of Daisy, her desirable curves and the shadows of desire in her eyes. A drop of sweat traced down his chest, and his heart raced faster.

Meanwhile, Daisy stood in the kitchen, her thoughts swirling as she tried to find a way to escape her new reality. She was trapped in a body that wasn't her own and a situation that seemed hopeless. The only hope she had was Erik. If she could somehow convince him to let her leave the house, maybe her other Self could be set free.

She mustered up the courage to approach Erik and put her plan into action. Daisy walked to Erik's room and open the door. Era su casa por eso estaba acostumbrada a no llamar.

Abrió la puerta y entró sin llamar, como era su costumbre.

Pero en ese momento, algo le detuvo en seco. Estaba el cuerpo de Erik desnudo, tendido en la cama, con una mano agarrándose el miembro. Estaba claramente masturbándose, con los ojos cerrados y una expresión de placer en el rostro.

Daisy se quedó inmóvil, sin saber qué hacer. Erik no se había dado cuenta de su presencia . Su mano continuaba subiendo y bajando por su miembro, acariciándolo con firmeza y lentitud. Daisy sintió un calor abrasador correr por su cuerpo, y el deseo se apoderó de ella. A pesar de todo lo que había ocurrido, de sus pensamientos confusos y de la situación incómoda, no pudo resistir la tentación del deseo que surgía en su interior.

Su cuerpo entero ardía, y la humedad se acumulaba entre sus muslos. La lujuria se apoderó de Daisy, y ella sabía exactamente lo que quería: a Erik.

Daisy se acercó sigilosamente a la cama y observó cómo Erik se tocaba con frenesí. Su polla estaba erecta y endurecida, y cada vez que su mano la acariciaba, sus quejidos se tornaban más intensos.

Daisy sentía una gran sensación de poder entre sus manos, y sabía que podía ayudar a Erik a alcanzar la orgasmo que tanto necesitaba. Con sus manos suaves y ligeras, Daisy comenzó a agitar el miembro de Erik, y éste se detuvo a mirarla con una mirada sorprendido.

Daisy lo miró directamente a los ojos con una mirada llena de deseo, y empezó a acariciar el pene de Erik más firmemente. Sus manos subían y bajaban, y pronto una mancha de humedad comenzó a formarse en la punta. Daisy lo observó y sabía que estaba exitosa en su misión. El miembro de Erik estaba totalmente erecto y la humedad se filtraba de la punta. Sus manos estaban firmes, pero ligeras, acariciando el pene con habilidad. Los gemidos de Erik se volvieron más intensos, y su pecho subió y bajó a un ritmo rápido debido a la intensidad del placer que Daisy le estaba dando.

A pesar de la situación extraña, Daisy se sentía excitada.

No podía resistir la tentación de tocar a Erik y sentir el calor de su piel contra la suya. Sus manos acariciaron más rápido y con más fuerza, y Erik respondió con un gemido gutural. Su cuerpo entero se tensó y su respiración se entrecortó.

"Estás tan caliente", susurró Daisy, su voz ronca y llena de deseo. Erik respondió con un gruñido, su cuerpo tenso como una cuerda tensa. Sus manos se aferraron a las sábanas, sus nudillos blanqueados de la fuerza con que los apretaba.

Daisy continuó acariciando el pene de Erik, sintiendo cómo crecía y se endurecía aún más entre sus dedos.

Su respiración se aceleró y su cuerpo se tensó mientras su climax se acercaba.

Sus ojos se posaron en el escote de Daisy, donde sus enormes tetas casi se salían de la blusa de sirvienta.

"Tú... tú también estás caliente..." susurró Erik, entre jadeos.

Daisy sentía un deseo intenso en su interior, uno que había estado reprimido durante años. Su cuerpo se movía al ritmo de sus manos, y su clítoris se frotaba contra su tanga, creando una fricción húmeda y placentera.

Daisy sintió su corazón latir más fuerte al ver la lujuria en la mirada de Erik. Su cuerpo seguía acariciando el de Erik, pero ahora también sentía cómo sus propios pezones se tensaban y endurecían.

Erik let out a low groan, his body convulsing as he came. He gripped the sheets tightly, his knuckles turning white as waves of pleasure washed over him. His breath came in ragged gasps, his heart pounding in his chest as he rode out his orgasm. Slowly, his body relaxed, and he collapsed back onto the bed, spent and satisfied.

Daisy, too, felt a sense of relief wash over her, knowing that she had helped him reach his release. But as she looked at him, se dió cuánta de lo que habís pasado y lo que había hecho con su hijo . Su mente se sumergió en un torbellino de confusión y vergüenza. Se levantó rapidamente , dejándolo a él alli, tumbado en la cama con una sonrisa de satisfacción, pero ella no pudo sostener la mirada y salió huyendo de la habitación.

Se preguntó si lo que habían hecho estaba bien, si realmente era su hijo, o simplemente el deseo del genio se materializaba a través de él.

Daisy corrió hacia la cocina y se detuvo bruscamente frente al fregadero. Agarró el borde con fuerza, tratando de controlar su respiración entrecortada. El suelo se tambaleaba bajo sus pies mientras luchaba por comprender lo que acababa de ocurrir.

Había tocado a su hijo, había provocado su orgasmo y se sentía deseosa y culpable al mismo tiempo.

La confusión se apoderó de ella y sintió cómo el cuerpo se le erizaba por la vergüenza. "¿Qué está pasando?", se preguntó una y otra vez. Pero no había respuesta que la calmara. Su mente estaba en blanco, y sus emociones estaban completamente descontroladas.

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