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Fantasy

A Twisted Wish

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Dan go a hotel in Arabia and he find a Magic lamp with a genie. He make three wishes. The first wish "he want a Magic bag that he can take anything that he want of it." The second wish "to become attractive and charming to the people Next to him". And the third wish "that in his relation with other people the woman should be sumissive, hot and obey to the man. But soon he discover that his second wish transform him in the woman Desire the any man Next to him. And the third wish acts on her now.

Chapter 7: Hiding

Nina se despierta en su habitación con un dolor de cabeza increíble por la resaca.

Parecía que no se detuvo en beber la noche anterior y ahora estaba pagando el precio por ello. Ella se levantó y fue al baño para lavarse la cara y ver si podía hacer algo al respecto, ella se miró en el espejo sorprendida.

No podía creer lo que estaba viendo. Sus tetas eran enormes embutidas en un traje rosa, su cuerpo sexy, su pelo rubio y sus labios enormes. Era todo lo contrario a lo que ella se imaginaba que era. Época Niña.

Pensó que probablemente se había tomado una dosis demasiado grande de alcohol y de alguna manera había cambiado durante la noche anterior. Ella se dio cuenta de que no podía recordar nada de lo que había pasado la noche anterior. Recordaba estar con Marc siendo Allice. Y después subirse a un súper. Sus recuerdos eran borrosos, grababa ser Rachel en el baño de una discoteca. Y tener la intención de volver al hotel. Pero quitando eso no recordaba nada más cuando se había convertido en aquella mujer. Todo era un recuerdo blanco.

Ella buscó en su bolso magic y saco una botella de agua que se había. Maldito genio pensó. Después de beber agua, ella sintió que tenía un poco más de claridad de mente.

Ella necesitaba ir a la biblioteca como le habían dicho anteriormente pero necesitaba un plan. Ella no podía encontrarse con nadie o se transformaría en el deseo de esa persona.

Estuvo pensando toda la mañana como hacerlo. Se dio cuenta de que como Nina era mucho más difícil pensar, era una tonta al fin y al cabo. Ponerse mucha ropa y evitar el contacto pero si ropa cambiaba. Podía taparse los oídos y correr en la dirección de la biblioteca sin parar parecía muy lejos pero tardaría horas, y no sabía si era seguro.

Estuvo horas pensando pero nada podía salir bien. Ha medida que pasaba el tiempo empezó a notar en su cuerpo una necesidad, estaba caliente. El cuerpo de Nina era el deseo de un hombre y por supuesto se pondría caliente.

La personalidad de Nina salió a flote y empezó a pensar en llamar a un Uber, le parecía tan buena idea y tan divertida. Rápidamente Dan acalló aquellos pensamientos viendo que eran mala idea, y sin saber porque había pensado en ello.

Su cuerpo seguía caliente, y no le dejaba pensar bien. Nina se miró en el espejo

, sus ojos caían en sus pechos enormes y su cuerpo voluptuoso. Su cabeza comenzó a maquinar ideas sucias, y ella sabía exactamente lo que necesitaba. Quizás era necesario para tranquilizar sus ansias y poder seguir maquinando el plan pero una parte de ella quería experimentar la sexualidad femenina.

Nina se deslizó las manos por el cuerpo, acariciándose la piel suavemente. Sus dedos juguetones recorrieron lentamente su cuello, bajando por el escote de su traje rosa. Ella suspir de placer mientras sus dedos encontraban sus pezones duros y erectos. Nina comenzó a acariciarlos suavemente, jugando con ellos y sintiendo cada vez más deseo.

Nina fue a la cama y se acostó en ella.

Se quedó allí tumbada un momento, con la mente llena de pensamientos y deseos. No podía quitarse de encima la sensación de excitación que se había ido acumulando en su interior durante todo el día. Sabía lo que quería, pero no parecía excitarse con la idea de ser mujer.

Cerró los ojos y dejó que sus manos vagaran por su cuerpo. Se ahuecó los pechos, sintiendo el peso de los mismos en sus manos. Los presionados suavemente, haciendo rodar los pezones entre sus dedos. Sintió una chispa de placer, pero no fue suficiente para satisfacerla.

Deslizó la mano por su estómago hasta llegar a la parte superior de sus muslos. Separó las piernas y sintió el calor que irradiaba entre ellas. Comenzó a frotarse, tratando de concentrarse en la sensación de su propio tacto. Pero por más que lo intentaba, no parecía poder hacerlo.

De pronto un pensamiento recorre su mente, está en un coche y un pene estaba preparado para ella. Con este pensamiento su cuerpo se excita. Una parte del intento evitarlo pero ya estaba metida en el momento abriendo sus piernas.

Nina se tocó lentamente por fuera de su traje rosa. Cada roce de sus dedos sobre su clítoris hizo que ella gimiera.

Nina mojó sus dedos en su vagina y comenzó a estimularse enérgicamente. Su cuerpo estaba ardiendo, y ella necesitaba un alivio. Su clítoris estaba sensible, y cada caricia la hacía gemir más fuerte. Se rozaba los senos mientras se tocaba, acariciándose los pezones erectos y gemía más fuerte. Ella podía sentir un orgasmo creciendo dentro de ella.

Fuera de la habitación en el pasillo un joven botones hacía su ronda de limpieza, acababa de salir de la habitación de al lado y pensaba en lo cansado que estaba por el trabajo. Todavía le quedaban al menos tres plantas.

Con un suspiro levantó la bandeja de limpieza y se paró frente a la puerta 213, sin saber que dentro de aquella estancia del hotel, en la habitación, una rubia con curvas explosivas se estaba tocando para alcanzar el clímax.

Tocó en la puerta, y descubrió que alguien se la había dejado abierta. Estos turistas siempre tan distraídos pensaron. La abrió dentro estaba el típico salón del hotel idéntico a las otras habitaciones.

-¿Hola? Hay alguien -dijo el chico. Como no obtuvo respuesta supuso que la persona que se alojaba estaría fuera visitando de la ciudad o en la piscina. Entrada para limpiar

Nina estaba tendida en la cama, con los ojos cerrados y una mano entre sus piernas demasiado absorta en su propio mundo para ni siquiera notar que había alguien en el pasillo.

Christian empezó a limpiar el salón, pero un gemido que venía de la habitación llamó su atención, se acercó a la puerta que estaba entrecerrada.

Nina seguía masturbándose pensando en aquella polla en un coche que tiene que haber afuera, deseandola en ese momento pensó que era muy extraño se suponía que a ella no le gustaban los hombres, o si, sentía su coño mojarse más al pensar en hombres su mano inevitablemente se mueve más rapida perdida en el placer.

De pronto, su traje rosa desapareció de un instante, estaba desnuda.

Su cuerpo empezó a calentarse en una sensación conocida, pero estaba tan puesta en el momento que no pudo evitar parar su masturbación mientras su cuerpo cambiaba.

Sus tetas empezaban a hacerse más pequeñas en su mano.

, ya no eran las enormes tetas de Nina sino una más pequeñas y dulces. Sus caderas voluptuosas se hacían más delgadas y finas. Ahora su cuerpo era el de una chica joven y normalita. Seguía siendo sexy pero no de manera despampanante sino sencilla y bella.

Pensó en parar de tocarse pero aquel cambió la había cogido en el clímax y estaba tan cerca que no podía parar.

La transformación continuó a su cara notó como sus labios exuberantes se volvieron pequeños, finos y dulces. Como las facciones de su cara se hacían más delgadas y finas. Sus ojos cambiaron de color, de un azul intenso a un castaño pardo. Y de repente, su cabello rubio se desvaneció, dejando lugar a un cabello rojizo y ondulado. Nina ya no estaba allí; Ahora era Emily.

Emily se quedó atónita, mirando su reflejo en el televisor y sintiéndose desconcertada por el cambio arrepentido. Allí estaba una chica joven pelirroja flaca y hermosa con las piernas abiertas y tocándose inevitablemente.

Y eso fue lo que Christian vio cuando se asomó por la rendija de la puerta

Inicialmente, no sabía qué hacer. Sorprendido de ver a la mujer más bella que había visto en su vida masturbándose. Se quedó mirando escondido excitado por el momento. Debería irse, pero empezaba a notar cómo se empalmaba, quizás si se quedaba escondida la chica no se daba cuenta.

Christian podía ver claramente la mano de la mujer entre sus piernas, y cómo se movía rápidamente sobre su sexo. Él empezó a imaginar que era su mano la que estaba allí, tocando a esa mujer hermosa. Sintió cómo su erección se hacía más grande en su pantalón, y supo que no podría resistirse mucho más tiempo.

Emily seguía tocándose, sin sospechar que alguien la miraba. Sus gemidos se hicieron más fuertes, y Christian no pudo aguantar más. Se sacó el pene del pantalón y comenzó a masturbarse, intentando ser lo más silencioso posible.

Pronto Emily empezó a notar que ya no le excitaba pensar en aquel pene en el coche. Un nuevo pensamiento la llena de placer ser follada en aquella habitación de hotel. Y con eso su mano se mueve más rápido.

Notaba el clímax de ella estaba apunto de llegar, los pensamientos de tener un pene dentro de ella la inundaron. De pronto un movimiento atrajo su atención en el hueco de la puerta vio a un chico masturbándose. Se fijó en su pene las sensaciones la inundaron mientras se tocaba deseaba ese pene, era perfecto para ella.

Duró unos diez segundos más mirando aquel pene, de pronto se dió cuenta de lo que estaba haciendo y paró.

Ella se quitó la mano de su clítoris. Miró al chico.

-¿Qué estás haciendo? -gritó enfadada levantándose y yendo hacia el

-Lo siento -dijo el chico, levantando las manos hacia ella- no quería hacerlo ha sido sin querer.

Emily abrió la puerta fijando bien en el chico, tenía la ropa de trabajador de hotel.

Ella podía ver la polla atada de Christian a través del agujero de su pantalón. Una parte de ella quería sentir asco pero solo sentía interés. Pensó de pronto en los deseos del genio. Entendió que se tenía que bibliotecar de aquel chico lo antes posible.

"Vete de aquí" -dijo enfadadas - "o voy a llamar a la recepción del hotel ante está situación"

Christian notó el cambio de su expresión. Podía ver el dolor y la rabia en sus ojos. Sabía que no podía quedarse allí pero no podía dejar que lo echarán de su trabajo.

Dió un paso hacia delante entrando dentro de la habitación:

—Por favor, no lo hagas

, déjame explicarte" -dijo el chico, intentando explicarse inútilmente mientras Emily se acercaba a él con los ojos llenos de rabia.

-"¿Explicarme? ¿Qué tienes que explicarme? Que estaba masturbando tu jugosa polla delante de mía

-dijo Emily, con los ojos llenos de ira. Sin darme cuenta de que había añadido una palabra extra. El pobre Christian no sabía qué hacer. Intentó explicar:

-Estaba limpiando la habitación y te escuché gemir. Yo... no pude resistirme. Perdón, de verdad.

Christian sabía que era una excusa tonta pero deseó con todas sus fuerzas que ella lo comprendiera.

Su deseo se hizo realidad en la mente de Emily, ella extrañada por esos nuevos pensamientos entendió que el pobre chico podía perder su trabajo.

Ella lo miró, sin saber porque estaba más tranquila sin darse cuenta de que el deseo de Christian había inundado su mente.

-De acuerdo, no pasa nada

-dijo Emily, respirando profundamente, >pero tienes que irte ahora> intentó añadir pero las palabras no salieron de su boca su cuerpo seguía temblando de placer. Tenía que enfocarse en echar a aquel chico de la habitación.

No podía permitirse distraerse con sus pensamientos o tendría que enfrentarse a las consecuencias de volver a ser alguien diferente.

Se dio cuenta del poder que tenía el chico sobre ella y más en aquella situación.

Le miró la polla sin quererlo, de nueva una oleada de excitación le recorrió, dió un pequeño gemido y se mordió el labio.

A Christian con el susto se le empezaba a pasar la excitación estaba a punto de guardarse la polla de nueva.

Pero al oír a la chica pelirroja gemir la miró atentamente.

Ella tenía un cuerpo perfecto

, sus senos eran firmes, y sus pezones estaban duros y erectos. Su vientre era plano y su cintura estrecha. Pero lo que más le llamó atención la fue su sexo, esta estaba completamente depilada y totalmente mojada.

Su polla palpitó. Deseaba que ese coño estuviera mojado y muy mojado gracias a el.

Christian se dispuso a marcharse.

En Emily un nuevo pensamiento cobró fuerza, su masturbación la había llevado casi al límite dejando mojada, pero sin saber porque quería estarlo más y quería que Christian fuera el artícipe.

Intento descartar estos pensamientos, ella no era así, ella era una mujer, mierda. Ya no podía ni decirlo. Tenía que pensar en algo en evitar esos pensamientos, pero cualquier otro pensamiento que llegaría a su mente se veía invadido por la polla que tenía delante de ella.

Maldito genio pensó, quizás estaba destinada a ser el deseo de los hombres a su alrededor, pero evitaría con fuerza toda interacción posible por mucho que la obligarán y le gustara.

Se dio cuenta de que su fuerza de voluntad flaqueaba, necesitaba que aquel trabajador la dejara mojada

y satisfecha. Él podía hacerla feliz en ese momento, era un deseo suyo en ese preciso instante. Que no estuviera dentro de su cuerpo, pero que al menos la saciara.

Quizás esa era la clave, no tenía que pasar a mayores, solo dejar que Christian la tocará un poco y así se podía librar de el.

-Espera -dijo Emily, cuando Christian empezá a marcharse. Ella maldito para si había estado tan cerca- no te denunciaré al hotel pero tienes que hacerme un favor.

-¿Qué quieres que haga? -dijo Christian sorprendido. La propuesta de la pelirroja le puso nervioso.

Emily miró a Christian, con una mirada sensual y cómplice.

-Necesito que me ayudes a terminar lo que estaba haciendo -dijo Emily acostándose en la cama, abriendo las piernas y tocándose el coño rosado. Emily esperaba que el la tocará y terminar lo antes posible aunque su cuerpo le pedía otra cosa, la excitación estaba presente en el ambiente.

Christian no podía creer lo que estaba pasando. Solo un momento antes estaba limpiando la habitación y ahora estaba a punto de tocar a la mujer más hermosa que había visto en su vida.

Se acercó a la cama, mirando a Emily con lujuria en los ojos. Ella se abrió más las piernas, invitándolas a acercarse. Él se arrodillo entre ellas, mirando su sexo mojado y rosado. Podía oler su aroma dulce y embriagador.

Emily se preguntó porque el chico acercaba tanto la cabeza, solo quería que la tocará con sus grandes manos para terminar lo antes posible.

Sin pensarlo dos veces, Christian comenzó a besar y lamer su clítoris. Emily se sorprendió un instante, gimió de placer. Inundada con el deseo del chico que ahora era el suyo propio, agarrando la cabeza de Christian y empujándolo más contra su sexo.

Emily gimió fuerte ya gritos, su clítoris era sensible, cada caricia la hacía sentir un placer intenso. Christian lamió y chupó su clítoris con fuerza, Emily empujaba su cabeza hacia abajo hacia su coño, necesitando más de aquel placer.

Christian obedeció, metiendo dos dedos dentro de su vagina.

Emily gimió. Sus piernas se crisparon y se estremeció cuando Christian comenzó a moverlos dentro de ella. Pronto, se olvidó de sus aviones, y empezó a arder de deseo.

Christian comenzó a acariciarla lentamente, descubriendo cada de sus curvas con sus grandes manos. Sintonizó su cuerpo con su propio y tocó sus lindos pezones.

El chico estaba perdido de placer. Christian no podía creer lo sucedido en aquellas circunstancias, nunca antes había tocado a una mujer tan sexy como Emily.

Tenía una figura esbelta y delicada, su piel era blanca como la porcelana y sus labios carnosos, de color rojo intenso.

Emily gimió cuando Christian empezó a acariciarla despacio, cada roce de sus manos era como una oleada de placer que inundaba todo su cuerpo. Se dejó llevar por el momento, cerró los ojos y se abandonó a aquel arrebato de lujuria.

Él seguía lamiendo su clítoris con avidez, haciendo que Emily se retorciera y gritara de placer. Sus gemidos solo excitaron más a Christian, y él empezó a mover sus dedos dentro de su vagina con más fuerza.

Emily estaba ardiendo de deseo. No podía creer lo que estaba sucediendo, pero se dejó llevar por el momento.

Christian vio como el coño de la chica palpitaba mojado, preparado para la abertura era perfecta como una invitación.

Notaba su polla palpitar

, excitada por el momento. No sabía qué hacer. Por un lado, quería saciar su deseo y satisfacer a Emily, pero por otro lado, tenía miedo de las consecuencias.

Ella notó cómo su vagina se había vuelto aún más húmeda con la insistencia de Christian. Él tampoco podía resistirse y finalmente sucumbió al deseo que tanto le inundaba.

Christian comenzó a quitarse los pantalones mientras seguía besando y lamiendo el coño de Emily.

Paro de hacerlo y se levanta apoyando sus piernas en el borde de la cama.

Emily se preguntó porque paraba estaba tan cerca y aunque no quería pensarlo lo necesitaba.

Él sabía que esta acción era arriesgada y conducir podría tener consecuencias imprevistas, pero no podía resistirse a la tentación de follarla. Él mismo estaba excitado y su polla estaba dura como una roca.

Ella gemía de placer mientras lo contemplaba, era un hombre joven, con una polla grande y gruesa, estaba completamente erecto.

Él miró a ella con una cara de seducción esperando que le gustara mientras la atraía hacia así. "Oh no, esto ha ido demasiado lejos", pensó ella. Pero la cara del chico le atraía increíblemente, su cuerpo excitado y el deseo de él de follara la inundaron dejándose llevar.

Cuando el pene de el

entró en el cuerpo de ella en el borde de la cama supo que estaba perdida sintió una sensación indescriptible de placer. Él la penetro lentamente, disfrutando de la sensación de su polla en su interior. Ella gimió ante el placer. Él comenzó a moverse rápidamente dentro y fuera de ella, sus cuerpos se acoplaban perfectamente junto con el sonido de sus gemidos y sus cuerpos ensuciándose y chocando.

Sus pechos rebotaban, Christian agarraba las piernas de Emily con fuerza.

Christian se movía dentro de ella más y más rápido, sus gemidos y jadeos aumentando en intensidad. Emily gritaba cada embestida, sintiendo que el calor de Christian inundaba su cuerpo. Él era enorme, abriendo sus caderas tanto que sentía que su alma lo recibiría.

Él gemía, gruñendo de placer mientras entraba más dentro de ella, llenándola por completo. Emily se estremeció con el impulso, tomando a Christian en su cuerpo como si lo hubiera merecido.

Mientras él aceleraba el ritmo, Christian tocaba sus pechos con sus manos grandes, agarrando y apretando sus pezones duros mientras le daba golpes rápidos y profundos.

Emily se quedó sin todas las fuerzas, ardiente de deseo, abraza al joven con fuerza mientras él gimoteaba y gritaba de orgasmo. El pene de él todavía era rigidísimo y pasaba cuidadosamente por cada punto sensible interno de ella excitiándola hasta el límite.

Su estrepitoso grito de orgasmo resonó a través de la habitación.

A Emily le tomó un instante encontrar la habilidad para responder con un grito de igual intensidad, en el momento orgastico de él.

Cuando se separaron, ella rodó al costado de la cama.

El semen de el

le goteaba en su coño, y él no pudo evitar admirar la vista. Emily se dio cuenta de lo que había pasado sintiéndose avergonzada.

Como había llegado a aquello, su maldición le había llevado a tener sexo con un hombre y lo había disfrutado. Era inevitable, se sintió tan intranquila al no tener control sobre su cuerpo y sobre su mente.

¿Qué estaba haciendo? Fue entonces cuando se dio cuenta de que no solo estaba sintiendo placer en su cuerpo, sino también en su mente, deseando ese momento. Sin embargo, Emily recuperó la compostura, su fuerza de voluntad volvió ahora que el chico había perdido su energía y su mente estaba en blanco tras correrse.

-"Tienes que irte, o llamaré a la seguridad del hotel" le gritó Emily, esperando que sus palabras

hicieran que el chico se fuera sin más problemas.

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