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Fantasy

A Twisted Wish

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Dan go a hotel in Arabia and he find a Magic lamp with a genie. He make three wishes. The first wish "he want a Magic bag that he can take anything that he want of it." The second wish "to become attractive and charming to the people Next to him". And the third wish "that in his relation with other people the woman should be sumissive, hot and obey to the man. But soon he discover that his second wish transform him in the woman Desire the any man Next to him. And the third wish acts on her now.

Chapter 5: Every change

Ella era Nina, la bomba rubia caliente, y estaba a punto de entrar a la discoteca.

Nina se acercó a la entrada de la discoteca, sintiendo que una sensación de emoción y nerviosismo lo invadía. Un fornido guardaespaldas estaba de pie frente a la puerta, comprobando las identificaciones y dejando entrar a la gente. Nina podía sentir su corazón latiendo con fuerza en su pecho mientras se acercaba al guardaespaldas. Cuando estuvo cerca de él, su cabello cambió de rubio a platino, nadie lo notó. Para Nina siempre fue así.

—Hola, preciosa —dijo el guardaespaldas, recorriendo con la mirada el cuerpo de Nina y su pelo platino. Nunca había visto a una chica como ella—. ¿Estás aquí sola?

Nina negó con la cabeza, tratando de calmar su voz. "Sí, estoy aquí para divertirme".

El guardaespaldas avanzando, con los ojos todavía clavados en el escote de Nina. "Bueno, sigue adelante y diviértete, cariño. Pero ten cuidado, ¿de acuerdo? Si necesitas ayuda, estoy cerca".

Nina ascendió, sintiendo una oleada de gratitud hacia el guardaespaldas. Respiró profundamente y se abrió paso hacia el interior de la discoteca.

La música estaba alta, con un ritmo palpitante que hacía que su cuerpo se estremeciera de emoción. Las luces eran tenues y proyectaban sombras parpadeantes sobre la abarrotada pista de baile.

Ella escudriñó la sala y sus ojos se posaron en un grupo de hombres que estaban de pie junto a la barra. Se reían y hablaban, pero sus ojos se desviaban constantemente hacia ella. Nina sintió una oleada de placer y un escalofrío de excitación recorriéndole la espalda. Sabía que los había atrapado y estaba decidida a atraerlos.

Ella se acercó a la barra, moviendo las caderas sugerentemente.

Cuando llegó a la barra, un hombre se le acercó. Era alto y apuesto, de cabello oscuro y ojos verdes penetrantes. La miró de arriba abajo y una lenta sonrisa se extendió por su rostro.

—Hola, preciosa —dijo con un ronroneo en voz baja—. ¿Puedo invitarte a una copa?

-preguntó el hombre, con sus ojos fijos en el pecho de Nina.

Nina sintió un escalofrío de emoción que le recorrió la espalda al darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Sus pechos, que hacía unos momentos eran copa D, ahora se estaban expandiendo y alcanzando una talla DD. Estaban estirando la tela de su vestido hasta el punto de mameluco, amenazando con estallar como un par de globos de agua demasiado llenos.

Para Nina que por la borrachera estaba en su propio mundo esto le pareció divertido

Para los ojos del hombre este cambio pareció inadvertido. Solo pensaba que eran las mejores tetas que había visto.

—Claro, ¿por qué no? —respondió Nina con una sonrisa coqueta, sintiendo ya los efectos del alcohol que había consumido antes.

El hombre le hizo una señal al camarero, quien rápidamente le trajo una bebida a Nina. Ella tomó un sorbo y sus labios rodearon el borde del vaso mientras saboreaba la dulce y afrutada bebida. El hombre la miró atentamente, sin apartar la mirada de su rostro mientras ella tomaba otro sorbo.

—Eres hermosa —murmuró, con voz baja y ronca.

Nina sintió que un escalofrío le recorría la espalda al oír esas palabras. Nunca antes la habían llamado hermosa, no de esa manera. Se sintió deseado, querida, y no podía evitar deleitarse con esa sensación.

"Gracias", dijo ella, su voz apenas por encima de un susurro.

El hombre se inclinaba más cerca, su aliento caliente contra su mejilla.

"¿Bailas conmigo?" preguntó con los ojos brillando de deseo.

Nina ascendió, con el corazón latiendo con fuerza en su pecho. No podía decirle que no a ese hombre. Estaba nerviosa, pero también emocionada. Nunca había bailado con un hombre antes, no de esa manera.

Ella tomó la mano del hombre y lo condujo hacia la pista de baile. La música era fuerte y rápida, un ritmo palpitante que hacía que su cuerpo se estremeciera de emoción. Cerró los ojos y dejó que la música tomara el control, moviendo su cuerpo al ritmo de la música.

El hombre era un buen bailarín, sus movimientos eran fluidos y seguros. La hizo girar, acercándola y luego empujándola. Nina sintió que se perdía en la música, en el movimiento, en los brazos del hombre.

Estaba completamente inmersa en el momento, ajena a todo lo que la rodeaba. La mano del hombre estaba en su cintura, guiándola a través del baile, y su otro brazo rodeaba sus hombros. Podía sentir el calor de su cuerpo contra el suyo, y el latido de su corazón al ritmo del suyo.

Mientras bailaban, el hombre se inclinó hacia Nina y sus labios rozaron su oreja. "Eres una bailarina increíble", murmuró, su aliento caliente contra su piel. Nina llamando, sintiendo una oleada de placer ante su cumplido.

El hombre ve los movimientos de Nina fascinado por la increíble mujer que tiene enfrente. Mirando las increíbles tetas que sin saberlo el había creado apretadas al punto de casi destrozar el traje de Nina. La mirada del hombre era intensa, sus ojos se centraron en los pezones rosados ​​que eran visibles a través de la fina tela del vestido de Nina. Deseando verlos duros, deseando que la chica que tenia enfrente estuviera tan cachonda como nunca había estado.

La mirada del hombre era intensa, sus ojos se centraban en los pezones rosados ​​que se veían a través de la fina tela del vestido de Nina. Ella podía sentir cómo se aguantaba bajo su mirada, la sensación le enviaba una sacudida de placer directamente al centro de su ser.

A Nina se le hizo un nudo en la garganta cuando sintió que una oleada de deseo la invasión. Nunca había sentido algo así antes y no pudo evitar dejarse llevar por el momento. Apretó su cuerpo más cerca del hombre y sintió el calor de su cuerpo contra el suyo.


Sus pezones se endurecieron y se hicieron claramente visibles a través de la fina tela de su traje. El material de su traje, antes suave y modesto, ahora se adhiere a sus curvas, delatando la respuesta de su cuerpo a la situación.

Podía sentir que se iba humedeciendo cada segundo, su cuerpo ansiaba liberarse.

Podía sentir que el hombre sentía lo mismo, su aliento caliente y pesado contra su oído mientras bailaban. Podía sentir su excitación presionando contra ella, dura e insistente.

Cuando la música alcanzó su punto álgido, Nina se dejó llevar y bailó desenfrenadamente con el hombre, moviendo su cuerpo al ritmo del ritmo palpitante. Cerró los ojos y se dejó llevar por el momento, sintiéndose más viva que nunca.

De repente, las manos del hombre estaban en su cintura, acercándola más a él. Podía sentir sus labios sobre los suyos, calientes y exigentes. Ella respondió con entusiasmo, devolviéndole el beso con una pasión que la tomó por sorpresa.

El beso se hizo más profundo, sus lenguas exploraron la boca del otro con una urgencia feroz. Nina podía sentir que se excitaba cada vez más, su cuerpo temblaba de deseo.

Ella también podía sentir que la excitación del hombre aumentaba, su dureza presionando contra su muslo. Y luego, sin previo aviso, la mano del hombre se movió desde su cintura hasta su trasero.

El hombre sin pensarlo más toca el culo de Nina con su mano, ella siente un escalofrío de placer y de sorpresa al sentir la mano del hombre sobre su trasero.

Nina sintió una sacudida de placer cuando la mano del hombre cayó hasta su trasero, sus dedos trazando un camino lento y sensual sobre la curva de su mejilla.

El hombre la tocaba con confianza, casi posesivamente, mientras le amasaba la carne con los dedos. Nina no pudo evitar responder, su cuerpo se movía al ritmo de su toque.

Podía sentir la dureza del hombre presionándose contra ella, y no pudo evitar frotar sus propias caderas contra él.

—Salgamos de aquí —murmuró el hombre, con su aliento caliente contra su oído.

Nina ascendió, su cuerpo ardía de deseo. Nunca se había sentido así antes y no podía resistirse a los avances del hombre.

Él tomó su mano y la guió a través de la discoteca abarrotada, su mano apretada alrededor de la de ella mientras se abrían paso entre la multitud de personas.

Nina sintió una oleada de emoción mientras atravesaban la discoteca, con el corazón latiendo con fuerza en su pecho. Podía sentir la mano del hombre sobre la suya, firme y tranquilizadora, y no pudo evitar sentir una sensación de anticipación mientras se dirigía al baño.

Al entrar al baño, Nina sintió una oleada de excitación. Nunca había estado en un baño de mujeres antes, no así. Sintió una sensación de picardía, de rebeldía, mientras abrían paso a empujones.

El baño era pequeño y estrecho, con una hilera de cubículos a lo largo de una pared y un lavabo en la otra. El sonido del agua corriendo llenaba el aire y el olor a perfume y laca para el cabello flotaba en el aire.

El hombre empujó a Nina hacia uno de los puestos, su mano apretada alrededor de la de ella.

El corazón de Nina latía con fuerza en su pecho cuando él la empujó adentro, la puerta se cerró detrás de ellos con un fuerte ruido metálico.

El puesto era pequeño y estrecho, el aire estaba cargado de olor a desinfectante. Había espacio justo para que los dos estuvieran de pie, con sus cuerpos apretados.

Nina podía sentir el calor del cuerpo del hombre contra el suyo, su aliento caliente y pesado contra su cuello. Podía sentir sus manos recorriendo su cuerpo, su toque enviando escalofríos de placer por su columna vertebral.

Sin decir palabra, el hombre se inclina y la besó, sus labios ardientes y exigentes. Nina respondió con entusiasmo, su cuerpo temblaba de deseo mientras le devolvía el beso.

Mientras se besaban, las manos del hombre se movieron hacia abajo, ahuecando su trasero y acercándola más. Nina podía sentir su excitación presionando contra ella, dura e insistente.

Ella podía sentir que el hombre estaba a punto de hacer algo y su corazón se aceleró de anticipación. Sin decir una palabra, el hombre se inclinó y sacó sus pechos del vestido, revelando que eran enormes y perfectamente formados. Nina jadeó de sorpresa cuando el hombre comenzó a succionar sus pezones, su lengua rozando las puntas sensibles.

El cuerpo de Nina se tensó de placer mientras la boca del hombre trabajaba sobre sus pechos. Nunca había experimentado algo así antes, y no pudo evitar gemir suavemente de placer. Las manos del hombre vagaron por su cuerpo, tocándola por todas partes, haciéndola sentir más viva que nunca. El hombre parecía sentirlo, mientras movía su mano entre sus piernas, encontrándola ya empapada.

Por un momento pensé que algo andaba mal, pero esos pensamientos desaparecieron al contacto del hombre. Ella era Nina, estaba borracha y lista.

Por suerte para el inconsciente Dan dentro de Nina, la puerta del baño se abrió por portero de discoteca que se quedó mirando a la pareja enfadada.

—¡Eh, vosotros dos! ¿Qué demonios creéis que estáis haciendo? ¡Este es un baño de mujeres! —gritó el portero, con su voz resonando en el pequeño espacio.

Nina sintió una oleada de pánico al darse cuenta de que los habían descubierto. Rápidamente apartó al hombre de ella, con el corazón acelerado en el pecho.

El portero cogió al hombre del cuello llevándolo fuera del baño. Nina se quedó sola cachonda. Se acomodo el traje de nuevo.

Era difícil pensar pero lo que si estaba segura es que quería buscar a el hombre con el que había estado, al fin y al cabo ella era su deseo.

De pronto una mujer entra en el baño, de repente Nina siente un fogonazo en su mente como si el alcohol se hubiera pasado de un plumazo.

Su cuerpo empezó a cambiar nuevamente.

El contacto del hombre, el alcohol, todo se desvanecía y Nina podía sentir que su conciencia tomaba el control. Sus pechos se encogieron de nuevo a su tamaño normal y su cabello pasó de platino rubio a un negro oscuro y profundo. Sintió que su cuerpo se volvía más musculoso, más atlético, y supo que se estaba transformando en otra persona por completo.

Cuando se miró en el espejo, vio a una mujer mirándola fijamente. Era alta y fuerte, con músculos definidos y una mirada segura. Tenía el pelo negro cortado a lo bob y unos ojos azules penetrantes que parecían ver a través de ti. Llevaba un elegante vestido negro y tacones altos, y parecía una mujer poderosa y exitosa en todo sentido.

Su bolso mágico se transformó en un bolsillo pequeño y cómodo.

Dan de miro en el espejo sorprendido, no recordaba como había llegado allí, solo estar con Marc, un Uber y... La disco.

De alguna manera los deseos de los hombres la había llevado allí, por suerte para ella no había pasado nada. Parecía que el alcohol no le afectaba en aquella condición se preguntó porque. Miró a la mujer que había entrado en el baño. Ella le devolvió la mirada, en sus ojos había idolatración, como si quisiera ser ella.

Entonces lo entendió para la mujer ella era atractiva y carismática el segundo deseo había accionado. Pero no se sentía atraído hacia la nueva mujer que era ahora Dan, la mujer deseaba ser ella.

Si ella estaba cerca de una mujer quizás podía evitar las transformaciones que los hombres deseaban.

-¿Me puedes decir la hora? - preguntó con una voz poderosa a la mujer. Ella le respondió que ya eran las doce de la noche.

Maldición se había echo muy tarde para ir a la librería, tendría que volver al hotel e intentarlo mañana. Pero primero podría salir de la discoteca.

El plan era claro si seguiría ir con la mujer hasta fuera podría coger un Uber conducido por otra mujer y llegar al hotel sin ningún problema.

-Mi nombre es Rachel -le dijo a la mujer, no sé sorprender por su nuevo nombre- he perdido a mis amigas y me gustaría coger un Uber. Me puedes acompañar a la salida.

Esperaba que la mentira le sirviera, aunque sabía que la fuerte impresión que tenía sobre aquella mujer. Le serviría

-Por supuesto -le sonó - me encanta tu outfit me tienes que decir dónde lo conseguiste.

Las dos mujeres salieron juntas de la discoteca, el frío del exterior les hizo recobrar un poco de cordura y sensatez. En la puerta el hombre con el que había estado Nina y se había perdido en la mente de Rachel estaba discutiendo con el portero. Rachel preguntó porque.

Caminó al lado de la mujer contándole cosas impresionantes que Dan no sabía que había hecho pero que parecían parte del mientras ella la miraba con admiración.

Pero por la noche y la maldición, todo se complicaba. Rachel necesitaba un Uber, pero debía ser conducida por una mujer.

Busco en internet y vio uno que era perfecto, tuvo un momento en el que su cerebro se quedó en blanco, y seleccionó el Uber.

A los pocos minutos llegó a Rachel le pareció que conocía ese coche, con la despedida de la mujer que la había acompañado no miró quién conducía.


mujer en la discoteca, con cabello platino, pechos grandes talla DD, vestido rosa, labios grandes y gigantescos en forma de O bailando con un hombre

Se subió en el asiento delantero sintiéndose seguro y cerrada la puerta.

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