Chapter 8: Luxury girl
Christian hizo un gesto de resignación, cogiendo rápidamente sus cosas y saliendo de la habitación sin decir ni una palabra.
Emily respiró aliviada, acostándose en la cama y reflexionando sobre lo que había ocurrido. No podía creer lo que había pasado, estaba completamente desnuda frente a un desconocido y había tenido sexo con él.
Se sintió asqueada y confusa, no sabía cómo podía haber permitido algo así.
Pero a la vez, tampoco podía negar que había disfrutado el momento.
Lo que estaba claro es que tenía que hacer algo para evitar que algo así volviera a ocurrir.
Emily se puso de arrepentido en marcha, levantándose de la cama y yendo a la ducha.
Bajo el agua caliente, intentó borrar toda la sensualidad de su cuerpo, pero solo acabó sintiéndose más excitada y placentera. Salió de la ducha con un nudo en el estómago y con el miedo de que algo así volviera a ocurrir.
Se puso una toalla alrededor de la cintura y fue a la habitación. Allí vio que su ropa había desaparecido y solo había la ropa de cama mojada y llena de semen. Su corazón se aceleró
recordando lo que había pasado, cómo podía haber dejado que un desconocido la tocara y follara, todo porque ella también lo quería.
Ella se sentía tan frustrada y enfadada con ella misma, debía hacer algo al respecto.
Emily lo sabía todo y tenía que tomar el control de su cuerpo y su mente y no permitir que algo así volviera a ocurrir.
Tenía que llegar a la biblioteca para revertir los deseos que le había pedido al genio y volver a ser Dan.
Sabía que no sería fácil, los deseos podían ser peligrosos y traicioneros, y ya había experimentado sus consecuencias en su propia piel. Pero estaba dispuesta a hacer todo lo posible por recuperar su forma original y ser ella misma de nueva.
Emily secó el pelo con una toalla y se vistió rápidamente con la ropa que llevaba puesta antes de convertirse en mujer. Tenía que darme prisa, no podía perder ni un minuto más.
Pensó que si alquilaba un coche no tendría que cruzarse con nadie y así podría llegar a su destino sin tener que interactuar con nadie.
El miedo y la frustración todavía la poseían, sentía cómo le apretaba el pecho. Tenía que mantener la calma, no podía permitir que esos sentimientos la dominaran.
Miró el reloj, eran casi las dos de la tarde. Tenía que darse prisa si no quería quedarse atrapado en el tráfico.
Emily tomó el teléfono del hotel y marcó el número de recepción.
-Hola, ¿podrían ayudarme a alquilar un coche por unas horas? -preguntó ansiosa.
-Por supuesto, señorita. ¿Podría darme su nombre y número de habitación?
-Soy Emily, estoy en la habitación 213.
-Muy bien, señorita Emily, un momento por favor mientras verifica la disponibilidad de los coches.
Mientras esperaba en la habitación, Emily aprovechó para empacar sus cosas y guardarlas en la mágica bolsa que había recibido como resultado de su primer deseo. Esta bolsa era increíble, podía caber cualquier cosa en ella, sin importar el tamaño.
Justo cuando estaba a punto de salir, sonó el teléfono. Era el recepcionista, quien le informó que el coche ya estaba esperándola en el garaje y que la llave estaba en la taquilla. Emily comenzó a dirigirse hacia el garaje con mucho cuidado de que nadie la viera. No quería tener que interactuar con nadie más en ese momento.
De manera cautelosa, Emily salió de la habitación y se dirigió hacia el garaje.
La gente se movía por todas partes, dando paso a los turistas que se empujaban y agarraban a los miembros del personal del hotel.
Dos veces tuvo que evitar a varios hombres antes de llegar a la puerta del garaje, pero cuando lllegó vio como la puerta del garaje se abría. Dió media vuelta y se escondió en un pasillo esperando que el hombre pasara. Lo vio pasar y suspir aliviada. Miró al pasillo de nuevo estaba vacío. Pero para su mala suerte escucho una voz detrás de ella.
-Sofía. -dijó la voz. Antes de darse cuenta de la vuelta el cuerpo le empezó a transformarse de repente. Los pelos de su cabello comenzaron a volverse castaños, su pelo se hizo ondulado, sus ojos cambiaron de color y se hicieron más grandes, y su boca se hizo más delicada. Emily no pudo decir nada, simplemente miró de asombro a la persona detrás de ella. Ella era una mujer bonita, pero ella era una mujer diferente. Estaba vestida de una manera extravagante, con una blusa blanca que se abría mostrando su cuerpo hermoso. Emily no sabía qué pasaba, pero sentía cómo su cuerpo se vuelve más femenino, más sensual.
Ella sintió cómo su pecho se hinchaba, sus nalgas se redondeaban y sus caderas se ensanchaban. Sus labios se volvieron más carnosos y sus ojos más grandes y hermosos verdes esmeralda. Su cabello castaño ondulado le caía sobre los hombros y su rostro se ilumina.
Su figura se hizo más femenina y sexy, y su cuerpo se ajustaba perfectamente a una falda corta de cuero negro y una blusa blanca transparente, con un collar de diamantes que brillaba con luz propia. Ahora ella era Sophie. La primera chica en la que se había transformado, antes de darse cuenta de la vuelta sabía a quien se encontraría allí.
Dennis la miraba como si no se hubiera dado cuenta de su transformación como si ella siempre hubiera sido Sophie.
Su elegante atuendo captó su atención, y él desvió la mirada con torpeza. Sophie sintió una mezcla de sorpresa, vergüenza y una extraña emoción recorrer su cuerpo.
"Te veo ayer en el ascensor" dice Dennis "yo pienso que eres la chica más hermosa que he visto en mi vida"
Le sonoro tenía unos dientes perfectos, y sus ojos se iluminaron.
Sophie no sabía qué decir. Ella quería huir de esta situación tenía que llegar al garaje.
"Gracias Dennis", dijo ella, con una sonrisa forzada. Y se dio la vuelta para llegar a la puerta del garaje, estaba tan cerca.
Dennis vio como la chica se alejaba por segunda vez. Normalmente estaba acostumbrado a conseguir lo que quería y no podía dejar escapar. Está oportunidad de conocer a esta hermosa y perfecta chica. Él no sabía qué pasó, pero estaba seguro que había algún malentendido.
-Espera, Sophie. -dijo Dennis, caminando tras ella.
Sophie se detuvo y suspiro frustrada, ella no quería saber nada más sobre este hombre. Pero algo en él la hacía querer quedarse y escucharlo. Sabía que el deseo de complacer al hombre estaba actuando sobre ella, pero no pudo resistirse y se dio la vuelta para mirar a Dennis.
Él la miró con ojos entusiasmados y sonrientes, mientras caminaba hacia ella. Dennis estaba acostumbrado a atraer mujeres y que sintieran admiración por él. Deseo que aquella chica perfecta lo viera con esos ojos.
Y por alguna razón, Sophie lo hizo. De repente y sin saber por qué, sintió una gran admiración y atracción por Dennis. Él era guapo, rico y confiado, todo lo que una mujer podría desear.
Sabía que los deseos del genio estaban influenciando su mente pero no podía evitarlos, un deseo más fuerte la impulsaba a quedarse y conocerlo.
-Bueno, ¿ya dónde vas tan rápido, Sophie? -preguntó Dennis, parándose a su lado y mirándola con una sonrisa.
-Al garaje, necesito alquilar un coche para ir a la biblioteca -respondió ella, intentando mantener la calma.
Su mente seguía divagando por el deseo que sentía por este hombre, pero sabía que no era real. Tenía que mantener la cabeza fría y no dejarse llevar por las ilusiones que le había creado el genio.
- ¿Podríamos comer juntos antes de que te vayas, Sophie? -dijo Dennis, con una sonrisa encantadora mientras la miraba con ojos entusiasmados. Por un lado, quería irse y no quería involucrarse más con este hombre, pero por otro lado, sentía una gran curiosidad por saber más sobre él. ¿Quién era Dennis? ¿Por qué se sintió tan atraído hacia él?
Sophie conocía las respuestas a estas preguntas, pero su mente no quería aceptarlas. Sabía que los deseos del genio estaban manipulando sus acciones y pensamientos, pero no podía evitarlo. No podía rechazar a Dennis.
Un deseo poderoso la empujó a quedarse y conocerlo. Él era todo lo que una mujer podía desear: guapo, rico y confiado. Pero sabía que no era real, solo una ilusión causada por el genio.
-Está bien, solo un momento para comer -dijo Sophie, con una sonrisa tensa.
Dennis sonoro y la condujeron a un restaurante elegante en el hotel.
Ambos se sentaron en un asiento cercano a una ventana y un sencillo hombre vestido de negro les llevó el menú de la tabla. Sophie se sorprendió al encontrarse en una situación completamente diferente a la que había esperado al solicitar un coche; pero su admiración por Dennis la estaba manteniendo alejada de sus preocupaciones primarias.
Dennis parecía tan interesado en conocerla.
Quería saber más sobre sus gustos, sus pasatiempos, y su vida. Sophie se sorprendió por lo bien que se llevaban, y por lo fácil que le resultaba hablar con él. Le gustaba la manera en que la miraba, con admiración y respeto, y cómo ponía atención a cada palabra que decía.
Sophie sabía que el deseo del genio estaba influyendo en sus pensamientos, pero no podía evitar sentirse atraída hacia él.
Él era rico, guapo, y sabía cómo tratar a una mujer.
Pero sabía que no podían seguir así por mucho tiempo, necesitaba encontrar una manera de romper el hechizo y volver a ser Dan.
Después de almorzar, Dennis llevó a Sophie a dar un paseo por los jardines del hotel.
Los floridos jardines estaban adornados con fuentes y estatuas de mármol de diferentes formas y tamaños. Dennis la tomó de la mano y le mostró las diversas secciones del jardín, desde las áreas pobladas de rosas fragantes, hasta un estanque lleno de coloridos peces de colores.
Sophie se sentía un poco incómoda con la situación, pero no podía negar que Dennis era un hombre atractivo y carismático. Él le hacía reír y la hacía sentir especial, algo que no había experimentado en mucho tiempo. Pero a la vez, sabía que no podía confiar en él del todo, ya que sus pensamientos y acciones estaban siendo manipulados por el deseo del genio.
Sophie quería pensar con claridad y encontrar una solución a su situación. Ella no podía seguir viviendo como Sophie para siempre, necesitaba volver a ser Dan.
Dennis la miraba con interés, como si quisiera saber más sobre ella.
- ¿En qué habitación te estás quedando, Sophie? -preguntó, con una sonrisa en los labios.
Sophie se sintió atrapada. No podía decirle la verdad, ya que no quería que supiera que era un hombre. Pero tampoco podía mentirle, ya que él se daría cuenta de que no era sincera.
- Estoy en la habitación 213 -dijo, finalmente, con una sonrisa forzada.
Dennis asintió y anotó el número en un pequeño cuaderno que llevaba en el bolsillo. Luego, levantó la vista y la miró a los ojos.
Sophie le pidió a Dennis que la acompañara a la puerta del garaje, ya que no quería estar sola en ese lugar. Dennis asintió y la siguió sin preguntar nada más.
Mientras caminaban hacia el garaje, Sophie no pudo evitar sentir una mezcla de emociones. Por un lado, se sentía aliviada de tener a alguien a su lado, especialmente alguien tan atractivo y confiado como Dennis. Pero por otro lado, también se sentía incómoda y vulnerable, ya que no sabía cómo actuar frente a él.
Sophie intentó mantener una conversación casual con Dennis, preguntándole sobre su vida y sus intereses.
Él respondió con entusiasmo, contándole sobre sus viajes por el mundo y su exitosa carrera como empresario. Sophie lo escuchaba atentamente, pero en el fondo de su mente, seguía pensando en cómo podría escapar de su situación actual y regresar a ser Dan.
Mientras conversaban, llegaron a la puerta del garaje. Dennis la miró a los ojos y Sophie sintió que su corazón latía más rápido. Él se acercó a su rostro y la besó suavemente en los labios. Sophie se sorprendió por un momento, pero luego respondió al beso con ternura.
Había disfrutado pasar tiempo con Dennis y, aunque sabía que el deseo del genio la estaba manipulando, también sentía una gran conexión con él. Cuándo finalmente ambos se separaron, estaban de pie frente a la puerta del garaje. Dennis sonoro y le dio un abrazo, después sentó a Sophie en una tarima para que pudiera colgarse en un amoroso beso. Sophie se unió ardientemente mientras Dennis susurraba palabras de amor en su oído. Había permitido que Dennis bese sus labios nuevamente, y se sintió más incómodo que nunca.
Cuando el hombre se fue, Sophie todavía no pudo acordarse de quién era exactamente. Ni siquiera estaba segura del nombre que obtuvo como deseo realizar el genio. Empezó a sospechar que ¿Era una realidad o una ilusión causada por la magia?
Por fin volvía a estar sola y podía poner rumbo a la biblioteca.